Corea del Norte dio un paso más en su desafío misilístico y nuclear
Pyongyang lanzó un cohete de largo alcance en el Día de la Independencia de EE.UU. El proyectil podría cargar armas atómicas. Rusia y China tratan de bajar decibeles a la escalada.
SEÚL. En la mismísima jornada en que se celebra el Día de la Independencia en Estados Unidos, Corea del Norte informó sobre una prueba exitosa con un misil intercontinental, tipología que se emplea sobre todo para transportar armas atómicas en distancias de al menos 5.500 kilómetros y que está ideada para llegar a más de 10 mil kilómetros.

El misil viajó durante casi 40 minutos hasta que cayó en el Mar de Japón, es decir, durante más tiempo que en las anteriores pruebas de Corea del Norte con misiles balísticos. Al parecer, recorrió 930 kilómetros y alcanzó una altura estimada de más de 2.500 kilómetros.
La sorpresa no fue menor, puesto que los países vecinos no pudieron descubrir a tiempo indicios de que Corea del Norte preparaba una prueba de este tipo. Con el éxito del test, Corea del Norte abre una nueva y peligrosa dimensión en el conflicto por su programa atómico.
Al conocer la noticia, el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, advirtió a su país vecino sobre los riesgos de cruzar “una línea roja”. Donald Trump, por su parte, reaccionó así: : “Este chico (por Kim Jong-un, el gobernante norcoreano) ¿no tiene nada mejor que hacer con su vida?”.
La prueba también demuestra que a pesar de las advertencias de su vecino y de EE.UU., Corea del Norte no quiere ceder en la disputa por su programa atómico.
Reproches chinos y rusos
Rusia y China condenaron como “inadmisible” el anuncio del lanzamiento de un misil balístico por parte de Corea del Norte e hicieron un llamamiento a pacificar la península asiática mediante la congelación simultánea de las pruebas nucleares y de misiles de Pyongyang y los ejercicios militares conjuntos de Estados Unidos y Corea del Sur.
Los “problemas de la península de Corea” fueron objeto de una declaración específica de los ministerios de Exteriores de Rusia y China, difundida ayer tras las conversaciones oficiales entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y su colega chino, Xi Jinping, en Moscú, quienes, además, participarán este fin de semana en la reunión de líderes del G-20 en Hamburgo.
Los requerimientos las dos potencias no occidentales son para ambas partes. Pidieron a Pyongyang que adopte la decisión “política voluntaria” de “una moratoria sobre las pruebas nucleares y lanzamientos de misiles balísticos” y, como contraparte, exigieron a Washington y Seúl que se abstengan de “realizar ejercicios conjuntos a gran escala”.
Sobre este telón de fondo y de forma paralela, las dos Coreas deberían iniciar conversaciones en las que reiterarán los principios de su relación bilateral, entre ellos la inaceptabilidad del uso de la fuerza y la renuncia a la agresión. Pero la declaración de Rusia y China señala con claridad una cuestión que ni los medios ni los países occidentales suelen comprender: “Hay que respetar la justa preocupación de Corea del Norte para defender su soberanía, y los otros estados deben hacer esfuerzos para renovar las conversaciones y juntamente crear una atmósfera de paz y confianza mutua”.

