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Conflicto rejuvenecido

La crisis en Ucrania se mudó a Crimea, territorio de fuerte identidad rusa y de importancia estratégica para Moscú.

02 de marzo de 2014 a las 02:10 p. m.
Redacción La Voz
Conflicto rejuvenecido

L ejos como estamos, geográfica y culturalmente, el nombre de Crimea se asocia en nuestra mente a la guerra del mismo nombre, un episodio igualmente distante en el tiempo. Esa guerra duró tres años pero, como señala el historiador Duncan Townson, se llevó más muertos que ninguna otra producida en Europa entre 1815 y 1914. Fueron más de 675 mil personas las que murieron en ese conflicto en el que se repartieron el protagonismo Rusia, Turquía (el Imperio Otomano), Francia e Inglaterra. Más adelante en el tiempo, Josef Stalin puso a la península bajo la égida de Ucrania, entonces parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Esto fue una forma de castigar a la población mayoritariamente tártara por su adhesión a los nazis durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. Como castigo adicional, Stalin desterró a los tártaros. Pero algunos quedaron y sus descendientes (musulmanes) adhieren hoy a la posición ucraniana: europeísta antirrusa. De los 2,3 millones de personas que la habitan actualmente, la mayoría es étnicamente rusa; 60 por ciento de ellas tienen al ruso como lengua materna y muchas tienen también la ciudadanía del país vecino. Crimea conserva, hasta ahora, su condición de Estado autónomo; el único con ese estatus en Ucrania y que tuvo una constitución propia hasta mediados de los '90.Pero más importante aún es que en Sebastopol se aloja la flota rusa del Mar Negro. Esto es así porque al desintegrarse la URSS en 1991, parte de la flota rusa se encontraba en territorio extranjero.Moscú negoció con Kiev y en 1997 se firmó el tratado que permite la presencia militar rusa en ese territorio ucraniano. Se trata de algo similar a lo que ocurrió con otras bases militares y yacimientos de todo tipo que quedaron en los territorios de las repúblicas que se escindieron en su momento de la URSS.Este enclave le permite a Rusia proyectar su influencia mucho más allá de sus fronteras, por eso ambos países se la han disputado permanentemente. Por otra parte, el territorio de Ucrania está atravesado por una red de gasoductos que llevan el gas desde los yacimientos rusos hasta Alemania, Italia y Austria. Un conflicto en este escenario puede privar a los europeos del gas ruso y a los rusos de los enormes ingresos que significa ese comercio, ya que el 80 por ciento de sus exportaciones de gas pasan por territorio ucraniano.De este modo, el derrocamiento del gobierno prorruso, autoritario de Viktor Yanukovich, no ha resultado en el establecimiento de la paz. Por una parte, Moscú no quiere perder la base de Sebastopol ni la adhesión de la Ucrania rusohablante. Por otra, necesita la asociación de Kiev para que el gas siga fluyendo a Europa. El interés de esta última es obvia. Y hay que aclarar que Ucrania no es una remota republiqueta. Es el segundo país en extensión de Europa después de Rusia.A todo esto, Putin obtuvo la aprobación parlamentaria rusa para usar la fuerza en Crimea ( vendetta tras la revolución prooccidental en Ucrania), mientras Barack Obama envió un mensaje de advertencia contra esa posibilidad.Ambos gestos esperables de quienes se disputan intereses en la región. ¿Las fronteras europeas parecen estar cambiando nuevamente? Esto depende ahora de lo que suceda con Crimea, de que las habituales bravuconadas de Putin se conviertan en realidad o no y de la actitud de Europa y Estados Unidos.