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Con carisma suficiente como para conjurar fantasmas

Los gestos de preocupación por la baja afluencia de votantes al caer la noche dieron paso a los festejos por una victoria tan contundente como se la imaginaba.

16 de diciembre de 2013 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Con carisma suficiente como  para conjurar fantasmas
Abstención. Hubo casi un millón de votos menos que en noviembre (AP).

Santiago. Las tensiones para muchos se aliviaron al caer la tarde, cuando miles de personas llegadas de todas partes se congregaron frente al escenario montado frente al Hotel Plaza San Francisco, convertido en búnker de Nueva Mayoría y de la flamante presidenta reelecta, Michelle Bachelet Jeria.

El festejo popular por una victoria contundente de la extitular de ONU Mujeres tapó en buena parte las relativizaciones que desde la Alianza de derecha y algunos analistas se hacían a su triunfo a partir de una fuerte abstención que hizo menguar en casi un millón de personas los votantes globales del primer turno.

El dato de la fuerte abstención estuvo presente desde la primera vuelta, cuando debutó para comicios presidenciales el voto voluntario. Ayer mismo, al momento de sufragar, tanto la ganadora como la candidata oficialista, Evelyn Matthei hicieron un último llamado a sus partidarios a votar. La abanderada de la derecha centró su llamado a votar en la clase media, a la que definió como el motor del país y por la que prometió luchar si lograba el milagro de cambiar una suerte que estaba echada de antemano.

En el caso de Bachelet, la apelación fue para todos los que quisieran reformas clave en el país, como las que Nueva Mayoría prometió en campaña. “Desde el escepticismo no se producen los cambios que Chile está necesitando”, subrayó en la mañana quien a la noche hablaría ya como primera presidenta en ser reelegida en la historia de su país.

Y también dejó el aviso a poco de votar para quienes previsiblemente cuestionarían su representatividad si “el fantasma de la abstención” se corporizaba como finalmente lo hizo. “La legitimidad la dan las reglas de la democracia”, dijo Michelle antes de salir del colegio Enrique Teresiano de Ossó de la comuna de La Reina.

Al momento de sufragar cada candidata, este enviado pudo constatar la diferencia de ambientes que se traducirían en el resultado final. Matthei, quien votó cerca de las 9 de la mañana en la escuela Salvador Sanfuentes, de una humilde zona cercana a Estación Central, cosechó apenas un par de gritos de “¡Sí, se puede!” o “¡Vamos Evelyn!” y su diálogo con la prensa fue interrumpido por dos mujeres que la interpelaron desplegando un cartel en contra del establecimiento de una planta industrial en la comunidad rural de Paine. Y aunque Matthei prometió a las mujeres tocar el tema luego, el incidente derivó en su acelerada salida del colegio.

Bachelet, dueña de la escena de ayer desde un comienzo, llegó a su centro de votación desparramando besos, abrazos y tomándose fotos con quienes la vivaron desde que llegó hasta que se fue.

En Sanfuentes, este cronista era uno de los pocos enviados extranjeros que fue testigo del voto de la abanderada oficialista. En cambio, en La Reina había el doble o triple de reporteros llegados desde los puntos más diversos del globo para seguir a esta mujer que volvió a hacer historia, más allá de ausencias y chicanas.

Lo escupieron al exministro Longueira

Hecho aislado. En uno de los escasos incidentes, cuatro personas fueron detenidas por la policía tras escupir una de ellas al exministro de Economía e histórico dirigente de la Unión Demócrata Independiente, Pablo Longueira, cuando salía del local tras emitir su voto.