Claroscuros de las sanciones a Rusia por la invasión
Las medidas económicas, políticas y hasta deportivas aplicadas por Estados Unidos, la Unión Europea y sus aliados contra Rusia por su incursión militar en Ucrania están en evaluación permanente. Unos dicen que son efectivas. Otros siembran dudas.
La invasión a territorio ucraniano, iniciada por Rusia el 24 de febrero, tuvo como correlato una serie de sanciones políticas, económicas y hasta deportivas contra el asaltante. Las acordaron, principalmente, Estados Unidas y la Unión Europea (UE), y luego fueron adhiriendo otros países con capacidad de fuego como Japón, Corea del Sur, Canadá y Australia.
El anuncio inmediato de represalias contra Moscú, tales como el retiro de bancos rusos del sistema interbancario y financiero Swift, el congelamiento de reservas internacionales rusas en divisas y oro, o la suspensión del proceso de aprobación del estratégico gasoducto Nord Stream 2 por parte de Alemania, tuvo efecto inmediato.
Por caso, el mercado de valores de Moscú se desplomó un 39 por ciento el primer día de la incursión militar y operó en mínimos históricos en las jornadas posteriores. Los rusos salieron de manera masiva a cambiar dinero, vaciaron los cajeros automáticos y retiraron ahorros en volúmenes inusuales, lo que llevó a las autoridades económicas rusas a intervenir con fuerza en el mercado: suspendieron por un tiempo las bolsas de valores de Moscú y de San Petersburgo, elevaron las tasas de interés y prohibieron a extranjeros vender valores locales, entre otras medidas.
Las acciones comenzaron a dar resultados en el transcurso del tiempo, a tal punto que el rublo (la moneda oficial rusa), tras la volatilidad inicial, comenzó a apreciarse con fuerza hasta alcanzar (y superar) la cotización de preguerra frente al dólar.
Algunos analistas financieros aseguran que el repunte no es real, sino que se trata de una ficción que se pondrá en evidencia más temprano que tarde.
Otros arriesgan que el castigo a Rusia podría terminar actuando como un búmeran contra Estados Unidos y sus socios europeos.
El embargo dispuesto esta semana por la UE al petróleo ruso transportado por barco se suma a la lista de sanciones contra el gobierno de Vladimir Putin.
La medida afecta alrededor de dos tercios del total del crudo importado desde Rusia; no obstante, debería ampliarse hasta el 90 por ciento hacia fines de este año, según lo proyectado por el bloque continental.

