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Chicago, no tan somnolienta

Los habitantes de Chicago se levantaron ayer agotados, pero contentos. La esperanza de los ciudadanos está renovada.

08 de noviembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Chicago, no tan somnolienta

Los habitantes de Chicago se levantaron ayer agotados, pero contentos. La esperanza de los ciudadanos está renovada. La apatía y resignación de los días previos a la elección presidencial quedaron atrás. "Estoy tan contenta de que el mundo vea que podemos elegir el camino correcto. No entiendo por qué a los republicanos les cuesta tanto entenderlo", comentaba Sally McAffy mientras desayunaba en "La Panera" (así, en castellano), un café del centro de Chicago. Esta contadora pudo estar antenoche en centro de convenciones McCormick donde Obama y sus colaboradores esperaron el resultado de la elección. A diferencia de 2008, cuando la manifestación en Grant Park fue abierta a todo el mundo, la única forma de entrar en McCormick place la noche del martes fue con invitación y tras pasar estrictos controles. La multitud que festejó el triunfo de Obama se nutría en su mayor parte de voluntarios de la campaña.Trisha Milley atiende en la barra de la cafetería. Corea desaforadamente la canción de Pink que suena en el local. "Estoy feliz; cansada pero feliz. No quiero siquiera imaginar lo que hubiera sido este país si ganaba Romney", nos dice. Ella estuvo en el centro de la ciudad hasta la 1 de la mañana. Fueron varios centenares como ella los que vieron el discurso en una pantalla gigante a pesar del frío y la llovizna helada. Cuando terminó el discurso todo el mundo aplaudió, saltó, gritó un par de consignas y se fue a su casa. Media hora después, no quedaba ni un alma, ni la pantalla. Son gente organizada. "Una encuesta de Gallup dio a Obama ganador por el 80 por ciento en el resto del mundo. En todas partes saben lo que está bien, menos los republicanos de este país. Y además nos odian porque llevamos las guerras a todos lados", apunta, muy entusiasmado, Robert Li, estudiante de Ciencias de la Computación, mientras consume su desayuno de salchichas fritas, huevos revueltos y tostadas francesas. Son tres personas diferentes: la primera blanca anglosajona; la segunda, una típica afroamericana y el tercero, hijo de inmigrantes asiático. Tres diferentes aspectos del estadounidense de hoy, que ya no es más puramente wasp (blanco, anglosajón y protestante). Las minorías como los hispanos, afros, asiáticos, mujeres, judíos, homosexuales, creyentes tolerantes, agnósticos, independientes… Todos esos sectores que no creen en el discurso tradicional y extremista volvieron a darle su confianza a Obama y salieron a festejar. Por eso Chicago se levantó cansada pero contenta.En la cafetería Valois, preferida de Obama para desayunar cuando está en Chicago, ayer regalaron el desayuno como festejo del triunfo de su famoso cliente. La fila de gente daba vuelta la esquina.