Brasil dejó de lado diferencias en el último adiós a Campos
Lula, su sucesora y los adversarios de esta en los comicios del 5 de octubre asistieron al funeral del candidato del Partido Socialista.
Poco después de las honras fúnebres, que convocaron a toda la dirigencia política del país, el Partido Socialista Brasileño (PSB) inició consultas para nombrar a su sucesor de cara a las elecciones presidenciales del 5 de octubre.
En medio de un ambiente de conmoción, miles de ciudadanos, autoridades y representantes políticos abarrotaron los alrededores del cementerio de Santo Amaro para recordar la figura y el legado de quien fuera gobernador pernambucano entre 2007 y 2014. Antes del sepelio, decenas de miles de personas velaron desde la madrugada el cuerpo del político en el Palacio do Campo das Princesas, sede del gobierno estatal.
La presidenta Dilma Rousseff, candidata a la reelección por el Partido de los Trabajadores (PT); el aspirante del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) Aécio Neves, y la ecologista Marina Silva –hasta el miércoles candidata a vicepresidenta y ahora posible sucesora de Campos en la postulación del PSB– dejaron a un lado la rivalidad política que los separa y se unieron para rendir los últimos homenajes a Campos, cuya muerte sacudió el país y dio un vuelco al escenario preelectoral de cara a octubre.
“Hoy cesan las divergencias políticas, hoy estamos para homenajear a Campos”, declaró el hermano del político, Antonio Campos, durante el velorio.
Rousseff llegó a la misa acompañada por el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, visiblemente emocionado, y fue abucheada en un primer momento por algunos militantes, aunque otros asistentes también la aplaudieron.
Unas 160 mil personas, según el gobierno de Pernambuco, participaron en los actos en homenaje a Campos, en los que también fueron recordados los otros seis pasajeros que viajaban con este político cuando el avión que viajaba hacia San Pablo se estrelló en la ciudad de Santos.
“En el instante del accidente, todas las víctimas estaban unidas por los mismos ideales”, afirmó el arzobispo de Olinda y Recife, Fernando Saburido, durante la misa. Al final de la ceremonia religiosa, familiares, amigos y simpatizantes del exgobernador gritaron: “Eduardo, guerrero, del pueblo brasilero”. Mientras, seguidores del dirigente del PSB portaban retratos de Campos y carteles en los que se podía leer “Muere un hombre. Nace un mito”.
Distintos tipos de homenaje
Artistas locales también entonaron canciones y ritmos populares para despedir al que fuera ministro de Ciencia y Tecnología durante el primer mandato de Lula (2003-2007).
Acompañado por una multitud que siguió su cortejo, Campos fue sepultado al lado de su abuelo Miguel Arraes, un reconocido líder de izquierda también en el estado de Pernambuco, quien murió el 13 de agosto de 2005, exactamente nueve años antes que su nieto.
Más allá del dolor colectivo, Brasil encara ahora la necesidad de recomponer el escenario electoral cuando restan menos de dos meses para que se celebren las elecciones presidenciales.
Hasta que se produjo su deceso, Campos era tercero en las encuestas con un 10 por ciento de intención de voto, por detrás de Rousseff, quien reunía en torno al 38 por ciento de adhesiones, y de Neves, a quien se le atribuía un 23 por ciento.
El pasado miércoles, tras conocerse la muerte del aspirante socialista, Rousseff, Neves y el resto de candidatos presidenciales suspendieron la campaña electoral hasta que fuera celebrado el funeral del candidato socialista.
Ante una multitud
Coincidencias. Los restos de Campos yacen desde ayer junto a los de su abuelo Miguel Arraes, mítico líder izquierdista y también ex gobernador de Pernambuco, fallecido, como su nieto, un 13 de agosto, pero en 2005.
Militancia. Cada metro del cementerio Santo Amaro fue disputado por seguidores del exgobernador a la llegada del féretro y las vías próximas estaban llenas de ómnibus con caravanas de varias ciudades del estado.

