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Ayotzinapa, la escuela que reta a la muerte

En el lugar donde estudiaban los 43 alumnos desaparecidos en Iguala, los jóvenes aprenden a valorar las cosas de una manera diferente y reclaman justicia.

03 de noviembre de 2014 a las 12:01 a. m.
Agencia EFE
Ayotzinapa, la escuela que reta a la muerte
Reclamo extendido. El clamor por 43 estudiantes desaparecidos crece día a día (AP)

México. Hay una frase en la escuela de Ayotzinapa que se escucha estos días con más fuerza que nunca, grito de guerra de unos jóvenes que no temen perderlo todo por pedir justicia y dignidad: "Donde quiera que nos encuentre la muerte, bienvenida sea".

Lejos de ser un llamado a que venga “la huesuda”, esa frase le sirve a los jóvenes para tranquilizarse, pues la muerte vendrá cuando tenga que venir y lo hará porque “la muerte es lo único seguro en la vida”, cuenta Acapulco, un joven de 19 años al que en aquella terrorífica noche del 26 de septiembre no le tocaba morir.

“No me pongo a pensar mucho en eso (en la muerte) porque cuando te toca te toca, sin importar mucho dónde te pares o dónde estés. Yo estaba en medio de las balas esa noche y afortunadamente no me tocó. No era mi momento”, señala.

Acapulco logró escapar de la muerte aquella noche en la ciudad de Iguala, en el sureño estado de Guerrero, cuando los policías comenzaron a dispararles a quemarropa, presuntamente por órdenes del entonces alcalde José Luis Abarca (hoy prófugo), asesinando a seis personas, tres de ellas compañeros estudiantes.

Y también escapó de que se lo llevaran patrullas de la policía y de que luego fuera entregado a los criminales “Guerreros Unidos” para ser desa­parecido, como les ocurrió a 43 compañeros de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa.

La idiosincrasia mejicana ve a la muerte sin miedo, como un paso más de la vida y este 2 de noviembre incluso se festeja. Los “ayotzinapos” no sólo no le tienen miedo a la muerte, sino que están dispuestos a retarla por su escuela, y ahora más por exigir que aparezcan sus 43 compañeros.

Así, a la pregunta de si daría su vida por la lucha estudiantil, Acapulco responde contundente: “Por la escuela siempre sí”.

A sus 20 años, Uli concuerda con su compañero y explica que cuando uno entra en la Normal de Ayotzinapa lo concientizan, le enseñan “a valorar las cosas, apreciarlas y a ganárnoslas”. “Nos enseñan que nosotros somos la clase oprimida por parte del gobierno y nos enseñan a luchar por nuestros derechos, a no dejarnos nunca, y eso nos motivó a pedir justicia, a luchar”, dice.

En esta escuela de maestros tienen sus mártires, los muertos cuyos cuerpos no entierran, sino que “siembran para que florezca la libertad”.

Militares imputados

Siete miembros del ejército mejicano imputados por la masacre de 22 personas ocurrida el 30 de junio en Tlatlaya serán juzgados por un tribunal civil. Los militares, apresados en la medianoche del viernes, están acusados de ejercicio indebido del servicio público.