“Todos los días hay que intentar hacer un poquito más”
Bailar por un sueño. Verónica Perdomo sufrió un ACV que le dejó problemas en el habla, pero se animó a exponerlo en un show televisivo de alto rating y publicó un libro para transmitir un mensaje esperanzador.
A cepté y acepto contar lo que me pasó porque, aunque fue terrible, por suerte volví para contarlo. Las cosas pasan para que uno pueda salvar una vida. Es importante que la gente sepa lo que es un ACV y qué se siente cuando se está sufriendo uno. En realidad, yo no tengo recuerdos ni siquiera de los cinco días anteriores, pero me contaron que cuando me sucedió estaba viendo televisión y le dije a mi ex novio: "No veo la mitad de la pantalla". Ya había tenido fuertes dolores de cabeza e inclusive había adelantado mi viaje al país, desde Chile, porque me sentía tan mal que pensaba: "No quiero morir en una tierra extraña". Mi exnovio tenía presión alta y por eso se interesaba sobre el tema; justamente poco antes había leído una nota sobre el ataque cerebral en la revista Selecciones y por eso cuando dejé de ver la mitad de la pantalla llamó al médico. Él le dijo: "Si la vista está bien, el problema es del cerebro". Por eso participo en charlas sobre ACV, porque realmente puede salvar vidas. Cuando alguien está sufriendo uno posiblemente una de sus manos caerá, no podrá soplar, quizá no pueda caminar o ver bien. Y si acude rápidamente al hospital tendrá más posibilidades de recuperarse. Yo tenía una vida muy sana: nunca consumí drogas, jamás fumé, no tenía presión alta. Pero tuve problemas en la sangre como efecto secundario de tomar pastillas anticonceptivas que me habían indicado porque tenía dos quistes. Dijeron que el mío era un caso en un millón (un ACV hemorrágico puede producirse como consecuencia de una trombosis venosa central, cuando la sangre llega al cerebro por la arteria, pero el retorno está comprometido por la obstrucción venosa. La causa puede ser un aumento de la coagulación de la sangre y en esta alteración es posible evaluar el antecedente de la ingesta de pastillas anticonceptivas).Cuando sufrí el ataque, mi no vio me llevó rápidamente al sanatorio Otamendi de Buenos Aires y me dieron un remedio al que mi cuerpo no respondió bien. Al día 1 me sentía mal, pero al día 3, estaba peor. Me tuvieron que sacar el hueso de la cabeza por la inflamación en el cerebro. A mi familia le dijeron: "Verónica morirá en dos horas". Me salvó la vida un médico que me cambió la droga por otra que recién se estaba probando. Igual, le había dicho a mi familia que no volvería a hablar, que no recuperaría la conciencia. Ahora considero que tendrían que dar más esperanza a los pacientes y a los familiares, cambiar el "no podrá" por el "ahora, no puede; después, no sé". Mi padre falleció apenas 15 días después de que yo volviera a hablar y estuvo 30 días pensando que yo no viviría o estaría en estado vegetativo. Actualmente no hablo bien, pero siempre digo: "Ahora, no hablo bien".Si pensás "no voy a poder", no vas a poder. Pero si todos los días decís "un poquito más", verás que al final está el éxito. Hice un libro sobre eso, aunque no lo publicité. Nació porque era una forma de sacar lo que tenía adentro y porque cuando empecé a hablar sobre el tema y a dar notas, advertí que la gente me decía cosas como "te escuché y me animé a hacer esto", "vos dijiste 'el momento es ahora' y me decidí". Si dije algo que ayuda a alguien, ya estoy agradecida con la vida porque me dio otra oportunidad, y el libro se llama, precisamente, Otra oportunidad de ser feliz . Todos tenemos otra oportunidad para hacer algo. Mi madre es un ejemplo. Mi hermano falleció un año después de mi ACV y veo que mi madre lo llora todos los días, pero deja de llorar y ya está haciendo algo, invitando a tomar un mate. Todos los días podés elegir ser feliz, aunque llores.Procuro no intentar pensar en mi vida a muy largo plazo. Si ves una carrera larga, se te hace muy difícil, pero si empezás despacito es más fácil. Cuando estás muy estresado no te conectás con la naturaleza y por eso ahora vivo más relajada. Tengo 34 años y a veces me dicen que tengo que empezar a pensar en hijos y yo digo: "No puedo pensar en eso ahora, déjame que vuelva a enamorarme, no puedo buscar pareja desesperadamente". Lo importante es salir a bus car lo que se sueña. Si son hijos, seguramente llegarán. Si siempre quisiste tocar el piano, aunque te digan que estás vieja para aprender, toma clases de piano. Es más fácil llorar y decir "¿por qué me pasó a mí?". Lo difícil es decir todos los días "voy a luchar por lo que quiero". En mi caso, participar en Bailando por un sueño fue una experiencia muy positiva. Yo no podía hablar bien, podía elegir llorar en mi casa, pero pensé "¿qué me quedó?". Y me quedó el cuerpo, entonces, para mí bailar fue muy importante.
Perfil
Verónica Perdomo es modelo y conductora, tiene 34 años. Tuvo un ACV en 2009, cuando trabajaba en Chile.

