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“Caerme es parte de mi vida”

Más actividad, menos nervios. Una secuela por un trauma posparto hace que Ángel García, técnico electromecánico, camine en puntas de pie. Pero encontró un arte marcial que lo ayuda y ahora hace el instructorado.

06 de noviembre de 2013 a las 12:03 a. m.
“Caerme es parte de mi vida”
Tai chi chuan. Es un arte marcial chino de suaves movimientos de brazos y piernas (La Voz / Pedro Castillo).

Camino en puntas de pie, le llaman "caminata en tijera". Los neurólogos estiman que fue una secuela por un trauma posparto. Nací por cesárea, dos semanas antes de la fecha prevista y con la válvula del estómago cerrada. Me operaron a los pocos días de nacer porque no podía retener el alimento, devolvía todo. Y del problema para caminar mis padres se dieron cuenta cuando comencé a dar los primeros pasos. Me llevaron con varios especialistas para ver si mi dificultad era operable, pero desde el comienzo me advirtieron que no sería una sola cirugía sino varias, a medida que pegara el estirón. Me dijeron que el problema estaba en el tendón de Aquiles, en mi pie derecho, pero resolverlo implicaba hacerme tres operaciones y no había garantías de cómo quedaría. Así que con mis padres decidimos que mejor era no operarme. Muchos niños que tienen caminata en tijera también padecen retraso mental, pero en mi caso –y gracias a Dios– esto no sucedió y siempre hice una vida normal. La mayoría tiene muy deformada la columna y caminan con el clásico vaivén, pero en mi caso como la deformación es menor, no me muevo tanto cuando camino. Las caderas sí me dificultan el movimiento y me cuestan mucho las posturas abiertas. A muchos que tienen caminata en tijera se les va deformando progresivamente la columna. Desde niño, y hasta los 10 años, hice fisioterapia pero después abandoné las rutinas porque me agotaban físicamente los ejercicios, tenía dolores insoportables y la verdad es que no me gustaba. En las sesiones de fisio tratan de que estires el músculo pero como está acortado es difícil. A veces sentía unos calambres espantosos después que hacía los ejercicios. Y como no me gustaban, me tensionaba. Es así: mientras estás más nervioso, menos se relaja la musculatura. Como me agotaba el dolor que sentía, dejé de ir a las sesiones. Seguí con mi vida, jugaba al fútbol y al vóley con mis compañeros de escuela y me recibí de técnico electromecánico en un colegio técnico en General Pico, La Pampa. Mis padres nunca me hicieron sentir ninguna diferencia con mis hermanos, soy el mayor de tres. A los 16 años, un día descubrí viendo la tele y por Canal Infinito al maestro de tai chi Zang Zhi Guo y me encantó lo que hacía. Ese fu e mi primer acercamiento a las artes marciales. Otra de mis pasiones es el ajedrez, a los 17 comencé a jugar y me ayudó muchísimo mi profesor, Hugo del Campo en mi visión de la vida. El decía que si podías razonar bien en la vida, podías jugar ajedrez. Uno de los problemas que me trajo mi caminata en tijera fue la falta de estabilidad, siempre fui propenso a caerme, así que estoy muy acostumbrado a pegarme porrazos. Caerme es parte de mi vida. En general, cuando estás acostumbrado a caerte, adquirís una memoria muscular increíble y aprendés a llegar al piso sin golpearte tanto.Un médico me recomendó operarme para mejorar mi calidad de vida, pero no me aseguró que volvería a caminar. Entonces pensé que ese pronóstico no me aseguraba tener la calidad de vida que yo quería, así que con mi familia decidimos no hacerlo. Empecé a practicar yoga y tai chi chuan con una profesora de Ética de la secundaria, Sandra Pistola. Me interesa la filosofía de esta práctica porque te ayuda a relajar el cuerpo y la mente. Después me surgió la necesidad de querer saber más sobre este arte marcial. Así que en 2012 me enteré de que venía el doctor Jwing-Ming Yang a Córdoba y participé en el seminario de la grulla, en la Escuela de Tai Chi Chuan de Jorge Sobrero. Me encantó la simplicidad y el estilo de enseñanza que tiene este maestro, así que me anoté y hace dos años estoy haciendo el instructorado. Vengo de La Pampa a Córdoba una vez al mes y paro una semana completa en la casa de un amigo y tomo todas las clases que puedo. Me cuesta hacer todas las posturas, pero las más complicadas son las posiciones en un solo pie, principalmente sobre el derecho. Algunas posturas estáticas me resultan más fáciles, pero el secreto está en practicar, en perseverar y en disfrutar lo que uno hace. Esta práctica me ayudó a no usar tanto mi cabeza, a no pensar demasiado, porque a veces sin querer te ponés en papel de víctima y eso no me sirve ni a mí ni a los demás. Me ayudó a reaccionar de otra manera, a encontrar esperanza a pesar de todo. Me siento más relajado en la vida, puedo dar hasta 50 pasos sin cansarme tanto y ahora no paro tantas veces como antes, tengo más estabilidad en mi postura. Ya casi no me duele cuando apoyo el pie completo y eso me permite estar bien parado más tiempo. Y al estar más relajado, tengo menos dolor, siento menos los calambres, puedo percibir mejor las cosas y estoy entusiasmado con mi vida.

Perfil

García es pampeano y tiene 26 años. Es técnico electromecánico y hace el instructorado de tai chi chuan.

Producción periodística: Rosana Guerra