Empleo en EE.UU. ¿a adónde va?
La tasa de desempleo en Estados Unidos se mantuvo estabilizada en 7,6 por ciento.
A un cuando la tasa de desempleo en Estados Unidos se mantuvo estabilizada en 7,6 por ciento, la noticia de que se crearon 195 mil puestos de trabajo durante junio y la corrección hacia arriba del dato de abril y mayo volvió a impulsar al alza la tasa de interés hacia niveles de 2,67 por ciento, generando un nuevo fortalecimiento del dólar y una caída en los precios de las materias primas y demás activos financieros (bonos y acciones). Al fin de cuentas, el timing de la transición hacia este nuevo equilibrio financiero con tasas de interés más altas estará determinado por la velocidad de recuperación del mercado de trabajo norteamericano y las expectativas inflacionarias.
En este punto, si bien la economía norteamericana ha acelerado el ritmo de creación de puestos de trabajo gracias al impulso de la construcción, motorizado por la recuperación de los precios de la vivienda que ya acumulan en promedio una suba de 13 por ciento desde los mínimos alcanzados un año atrás, todavía queda mucho camino por recorrer en tanto y en cuanto otros sectores como la industria y el sector público siguen destruyendo empleo. Extrapolando el ritmo de creación de empleo de los últimos tres meses, el nivel empleo recién alcanzaría los niveles pre crisis de enero de 2008 a mediados de 2014.
Por otro lado, la tasa de desempleo, que había alcanzado un pico de 10,1 por ciento en octubre de 2009, aún se ubica en 7,6 por ciento frente a los niveles de 4,5 por ciento que promediaba antes de la crisis financiera global de 2008/9. Peor aún, el desempleo de largo plazo explicado por aquellas personas que permanecen sin trabajo por un período mayor a 27 semanas, alcanza el 36,7 por ciento de los desempleados totales.
Paradójicamente, o mejor dicho “afortunadamente” para las economías emergentes, la lenta recuperación del empleo norteamericano en un contexto de expectativas inflacionarias ancladas por debajo de la meta de la Reserva Federal, convalidan el escenario de una transición gradual de los mercados hacia un mundo con tasas de interés y un dólar más altos. De todas maneras, todo pareciera indicar que la “panacea financiera” de dólar débil, tasas de interés en mínimos históricos y precios de materias primas en niveles récord, que estiró en el tiempo la restricción externa de las economías emergentes, comienza a tornarse difuso frente a la recuperación gradual del empleo norteamericano y el debate al interior de la Reserva Federal en torno al retiro de los estímulo monetarios.
*Economista del Estudio Bein & Asociados.

