
Los fuertes descargos de Andrea del Boca y su hija Anna tras la absolución en la causa “Mamá Corazón”
Por
Redacción La Voz
Gran Hermano Generación Dorada. Así se llama la nueva versión del reality show de Telefe que promete un grupo de participantes heterogéneo y mixto, no sólo en género sino por mezclar ignotos con famosos.
Y entre estos últimos, se destaca Andrea del Boca por varias razones. Primero, porque es la que más historia tiene dentro del medio televisivo en relación con el resto no tan rutilante (el exfutbolista Brian Sarmiento, la actriz Divina Gloria). Y segundo, porque entra a “La Casa” después de haber sido enjuiciada por ser partícipe de un esquema irregular de financiamiento de producciones audiovisuales.
En rigor, Andrea fue a juicio por la novela Mamá Corazón, producida con fondos públicos pero nunca emitida. El denunciante fue Monner Sans, presidente de la Asociación Civil Anticorrupción, cuya presentación judicial también apuntó al exministro Julio De Vido, a otros funcionarios kirchneristas y a la Universidad Nacional de San Martín (UNSM).
Lo concreto es que por todas estas circunstancias, Andrea del Boca fue duramente criticada por haber ingresado a Gran Hermano Generación Dorada. Duramente.
Por Baby Etchecopar, quien sostuvo que la actriz le da vergüenza. “Dicen que entró para limpiar su imagen, pero tiene que entrar con dos baldes de detergente para limpiar su imagen. No creo que se pueda perjudicar más, la gente no es boluda”, agitó el conductor.
“Se involucró demasiado, como esos artistas que se involucraron en la política despreciando al resto. Lo que sí, el que las hace las paga”, sentenció a continuación.
Amalia Granata también arremetió contra Del Boca, con quien mantiene una enemistad histórica por haber sido pareja de Ricardo Biasott, ex de la actriz y padre de Anna, su única hija.
La activista próvida consideró que es triste que “la Reina de las telenovelas” entre a Gran Hermano Generación Dorada, lo que en su opinión supone dilapidar definitivamente el prestigio que le quedaba, si es que le quedaba algo.
Respetables las observaciones de Etchecopar y Granata sobre la nueva iniciativa de del Boca, más allá de las cuestiones políticas – personales que las motorizaron.
Sin embargo, soslayan una cuestión elemental: Andrea es una actriz prácticamente nacida y criada en un plató, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva. Por eso mismo, es absolutamente natural que se busque un sustento en el actual epicentro de entretenimiento televisivo, que no es una telenovela de la tarde ni ficción de Pol-Ka o Underground en horario central.
La niña Andrea vivió en los focos, la joven Andrea también y la sexagenaria de hoy busca repetir ese patrón en un tiempo en que pendula entre la cancelación y la falta de oportunidades.
Ningún fondo de olla ni pérdida de prestigio sin tapón, Andrea del Boca en Gran Hermano Generación Dorada es, ante todo, una gran idea de un productor y una gran oportunidad para una actriz que era una institución diáfana hasta que la vida misma la llamó a vivir como cualquier mortal promedio. Sería naif creer que a una actriz con semejante roce pueda amedentrarla un reality show al que suele asociarse con una picadora de carne.
“Nací en Buenos Aires. Mi padre era director, mi madre era actriz. Mi carrera empezó cuando yo tenía ocho meses”, dijo Andrea del Boca apenas instalada en La Casa y ante sus compañeros.
“En ese momento no había castings, era quién me ve y quién no me ve. Me pusieron un gorro celeste, entonces yo dije que fui la primera trans de la televisión”, sumó antes de entrar de lleno a la situación judicial que tuvo que atravesar. “Yo fui cancelada durante 10 años por un juicio que era netamente político y que me condenaron muchos de los medios, horas y horas de programa de que yo era culpable, que tenían que colgarme de la Plaza de Mayo. Fui absuelta”, detalló.
“Mi viejo no lo pudo soportar. De la depresión lo llevó a un tumor y en tres meses se fue”, reveló Andrea del Boca algo conmovida y en un segmento que, seguramente, era seguido con regocijo en la sala de control por productores y directores.
La actriz aseguró que, para ella, Gran Hermano Generación Dorada es sanador. Y por último, ofreció un diagnóstico acorde a la toma de posición de esta columna. “Como yo no tengo nada que ocultar, me meto en la boca del lobo -concedió-. Me meto en el programa de mayor rating para decir 'yo estoy acá, entera'. Porque si no, sería como esconderse. No, yo no me escondo”.
Perdida por perdida, Andrea del Boca busca un nuevo destino en un reality show, consciente de que no hay un deber ser ni un manual de comportamiento para estrellas en su situación.
Y así como los participantes buscan pavimentar su camino a la fama, Andrea del Boca hace lo propio con el suyo, que tiene varios kilómetros recorridos y sí tiene una misión: estar en TV como lo estuvo (casi) siempre.