Temas del día:

Muy arriba. Zoe Gotusso, brillante en Punta del Este con Jorge Drexler como su mentor

En una playa de Punta del este, la cantante cordobesa fue reivindicada por su par uruguayo, a quien admiró desde niña. Un “sunset” involidable.

12 de enero de 2025 a las 11:34 p. m.
Zoe Gotusso, brillante en Punta del Este con Jorge Drexler como su mentor
Zoe Gotusso, niña mimada en Punta del Este. (Captura)

En el último tramo de su trayectoria, Zoe Gotusso ha dado pasos agigantados, tanto en lo artístico como en lo referente a su condición de cantautora de alcance masivo y popular.

Mientras mataba la ansiedad por la publicación de Cursi, un disco que tenía preparado desde hacía tiempo y que recién salió hace unos meses, fue elegida como número de apertura de una histórica serie de shows de Coldplay en River, a fines de 2023, y de la segunda visita de Paul McCartney al estadio Mario Alberto Kempes, en el más reciente octubre de 2024.

Altos mojones que parecen difíciles de superar, pero que en el atardecer de este domingo les surgió un serio competidor en una playa de Punta del Este. Más precisamente, la ubicada entre La Barra y Manantiales, en el departamento uruguayo de Maldonado.

Zoe Gotusso, admirada por Jorge Drexler

Es que en un escenario montado allí, con auspicio de un banco brasileño, Zoe fue ungida por Jorge Drexler como una de las voces más bonitas y una de las artistas más interesantes de la región. Esas fueron las palabras que el cantautor uruguayo usó para presentar a la cordobesa, con la que compartió una versión sin ensayo previo de Soledad, un aire de zamba incluido en el disco 12 de segundos de oscuridad (2006).

Lo de “sin ensayo previo” fue aclarado previamente por el mismo ganador del Oscar y de varios Grammy Latinos, quien reveló que en la carpa posterior al escenario prefirió ponerse al día con su amiga antes de acordar partes o contrapuntos de la interpretación.

Así, Jorge y Zoe entregaron una versión emotiva de la citada Soledad, con la letra dispuesta en el iPhone de la exSalvapantallas. Una informalidad que, también en la previa, contó un recitado en décima de Drexler sobre la necesidad de que en la vida haya improvisación, error, experimentación.

Zoe Gotusso y Jorge Drexler, juntos en Punta del Este. (Captura)
Zoe Gotusso y Jorge Drexler, juntos en Punta del Este. (Captura) (Captura)

Ese respaldo, complementario al aporte del montevideano al único disco de Salvapantallas (SMS, de 2018), fue otro certificado más de la prepotencia artística de Zoe Gotusso, hecha de canciones simples, sentidas y diversas. Y lubricadas con una voz dulce y encantadora que ensancha emociones de un público queer o familiar, tal como el que dispuso en reposeras y mantas sobre la arena de esta playa y que disfrutó de un happy hour de dos birritas al precio de una.

No cualquiera logra ser bendecida por el artista que le marcó el camino. Zoe, en cuyo hogar Soledad sonó en el living de su casa desde que era niña (en 2006 tenía 9 años), puede contarlo.

La invitación de Drexler a Zoe se produjo en el promedio del show del primero, que sucedió al show de la segunda.

Gotusso compareció ante la nutrida audiencia apenas pasadas las 6 de la tarde, con el sol aún reinante, aunque tolerable por un vientito insistente que conspiró contra un sonido algo mezquino. Lució camisita, mini y botas de caña alta, un look similar al que mostró en una reciente intervención en el Malba porteño.

Zoe Gotusso y Jorge Drexler

Su propuesta fue la misma de su teloneo a Paul: baterista (impecable Melanie Williams) más guitarrista/ bajista/ tecladista y ella en rol de frontwoman de modos austeros y de guitarrista eventual.

En el imbatible repertorio le ganaron al viento el bossa María, la austera pero conmovedora carta de amor Lara, la cumbia Voy a olvidarme de mí, la sibilante Carta para no llorar y la adaptación orgánica (y también sibilante) de Ayer te vi de Louta.

Ganas, por supuesto, tuvo su lugar hacia el final, con sus oh oh ohes y la repetición por parte del respetable del verso “miremos pelis en la cama”. Ese es un recorte de cotidianidad tan apetecible como el menos transitado a lo largo del año de estar despatarrado en una reposera disfrutando de un show de música pop.

Más información