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Pop rock. Crónica del show de Stereolab en Buenos Aires: revuelta sonora

Stereolab volvió tras varias décadas a la Argentina confirmando por qué fue y sigue siendo uno de los grupos más originales de la escena británica.

05 de noviembre de 2025 a las 03:49 p. m.
Crónica del show de Stereolab en Buenos Aires: revuelta sonora
Stereolab en Art Media (IndieFolks).

Aunque austero y desprovisto de pantallas en su puesta escénica, el show de Stereolab de ayer martes en el Complejo Art Media porteño ofició en cierta forma de epílogo desplazado del festival Music Wins, celebrándose allí donde un día antes Primal Scream había protagonizado su side show.

El evento de la productora Indie Folks cerraba así una brecha de 25 años con la anterior presentación de la banda de Laetitia Sadier y Tim Gane en la Argentina, trazando la distancia entre el apogeo de Stereolab y su actual reinvención luego de una pausa de diez años (entre 2009 y 2019).

Stereolab en Art Media (IndieFolks).
Stereolab en Art Media (IndieFolks). ((IndieFolks))

Con la presentación del disco Instant Holograms On Metal Film como excusa, Sadier y su quinteto confirmaron la extrañeza imperecedera de un sonido tan inconfundible como elusivo así como la mutación de la banda en vivo, donde gestos más directos se sobreponen sobre el detallismo fino de estudio.

Vestidos casi de entrecasa, el grupo británico (que completaban el baterista Andy Ramsay, el bajista Xavi Muñoz y el tecladista Joe Watson) arrancó en efecto con el single Aerial Troubles de su nuevo trabajo, donde ya se instalaría el formato que seguiría durante menos de dos horas: la aterciopelada voz de Sadier al frente (quien también alternaría guitarra, trompeta, teclados y pandereta), los coros de Muñoz que suplantaron a las características voces femeninas de estudio y la dinámica de un ensamble que descompone y monta géneros con una sencillez admirable, sosteniéndose en la artesanía de sintetizadores lúdicos, bases repetitivas o rasguidos expansivos que hizo de Stereolab uno de los exponentes más estimulantes de la década de 1990.

Stereolab en Art Media (IndieFolks).
Stereolab en Art Media (IndieFolks). ((IndieFolks))

Así se sucedieron con rapidez Motoroller Scalator, Vermona F Transistor, Peng! 33 y The Flower Called Nowhere, un fluir huidizo de pop deconstruido, kraut rock de importación, punk domesticado y ecos de jazz y tropicália que señaló a discos fundamentales como Peng!, Emperor Tomato Ketchup y Dots And Loops.

Sofisticados en forma y contenido, Sadier presentó Melodie Is A Wound como una balada dedicada a la insidia ubicua de la economía mundial, a la vez que aseguró: “Todavía no estamos viviendo la utopía”.

Esa suerte de manifiesto ruidista, espacial y ensoñador del último disco conjugó la alquimia política de Stereolab, una sintonía retro que parece venir de un futuro impreciso en el que se han cumplido los sueños de la Europa cosmopolita, intelectual, libertaria y pacifista.

Nacida en Francia en mayo de 1968, Sadier sabe de lo que habla (y canta): “La violencia no es la vía de la revolución. Vengo de un país donde a los reyes les cortaban la cabeza, y otros les cortaban la cabeza a esos que les habían cortado la cabeza a los reyes, y a esos otros también se las cortaban a su vez. Para nosotros ese no es el camino, pero podemos filosofar después”, sostuvo antes de entonar The Way Will Be Opening del temprano Switched On, ya en bises.

Quizás esa misma ética que hace a Stereolab imponerse con dulzura, inteligencia y hermetismo explicó que Sadier se preocupara un poco por la agitación revoltosa del público, un desborde que se exaltó en el centro del concierto con las performances de If You Remember I Forgot How To Dream, Miss Modular y Household Names. “No queremos una tragedia, venimos a pasar un momento feliz”, señaló la cantante, que no dejó de mostrarse encantada por una audiencia tan obsecuente.

Ya hacia el final, la recreación de esa banda sonora para un filme de espías imposible que es Percolator y la emocionante Cybele’s Reverie -dos gemas de Emperor Tomato Ketchup- dejaron en claro por qué Stereolab es Stereolab, un enigma sonoro que inventó algo que todavía no alcanzamos a descubrir.