Fesitval. Cannes 2026: La invasión japonesa y una película brillante con "De repente"

El certamen fílmico se llena de propuestas innovadoras y conmovedoras, explorando desde los límites de la inteligencia artificial hasta el valor de la comunidad.

18 de mayo de 2026 a las 05:29 p. m.
Cannes 2026: La invasión japonesa y una película brillante con "De repente"
Soudain (De repente), de Ryūsuke Hamaguchi, una de las candidatas a la Palma de Oro en esta edición de Cannes.

Cada tanto, la competencia está a la altura de lo que se espera del festival. Los nombres propios no son garantía. Un ganador de la Palma de Oro como Hirokazu Koreeda estrena Sheep in the Box (La oveja en la caja). La premisa es prometedora: en un futuro no muy lejano, los seres queridos que se pierden demasiado temprano podrán ser reemplazados por robots inteligentes cuyo parecido físico con los que ya no están es perfecto. Es el fin del duelo, y el inicio de algo desconocido.

Suena bien para una película, y no deja de ser un asunto aterrador y filosóficamente estimulante, pero de principio a fin la propensión al sentimentalismo del cineasta y cierta pereza respecto de cualquier tipo de indagación que tome provecho del punto de partida hace del film lo que es: una pieza insignificante de diseño.

En las antípodas, Ryūsuke Hamaguchi (Drive My Car) hizo su mejor película desde que se volvió un autor canonizado. Soudain (De repente) tenía todo lo que se necesita para ser una película problemática: primera película en Francia, un personaje con cáncer terminal, otro autista y varios pacientes con Alzheimer. Desgracias nada más. ¿Cómo habría de retratar esto Hamaguchi? He ahí la incógnita. Imaginemos esa combinación en manos de un Östlund, un Lanthimos, un von Trier o algún otro astro del cinismo y la crueldad, que tan bien pagan.

Virginie Efira interpreta a una terapeuta que tiene a su cargo un hogar de ancianos. Como siempre, el Estado, o quienes se apoderaron de él, hace recortes y sospecha de la eficacia de la clínica. Sucede que la institución lleva adelante un tipo particular de método terapéutico por el cual no solamente los pacientes y los terapeutas se involucran con sus propias vidas en la terapia. En el fondo se trata de la invención de una comunidad sin jerarquías, pero sí con funciones reconocibles: los enfermeros, los cuidadores, los pacientes, los familiares no dejan de ser quienes son, pero la forma de relacionarse disloca la distancia y el compromiso. Son algo más que todo eso.

El método en sí es compatible con la concepción de una artista japonesa que presenta una obra de teatro en París, cuyo tema no es otro que la deshospitalización. El lema es el siguiente: “Nadie visto de cerca es normal”. En cierto momento, Marie-Lou (Efira) asiste a una función y reconoce de inmediato que lo representado en la obra se vincula con lo que intenta hacer en el instituto. Al finalizar la función, la terapeuta y la artista se encuentra y salen a caminar. Lo que sucede de ahí en más, por más de una hora, es un pequeño milagro del cine.

La caminata empieza en la noche. Un travelling magnífico sigue a los personajes, que simplemente hablan. Sin ambages, conversan de cosas que importan: de lo que buscan, de la relación del trabajo con sus respectivas identidades, hasta llegar a un momento inusitado en que la artista, que estudió filosofía, desarrolla una teoría sobre la relación del capitalismo con la democracia y los efectos económicos que alcanza a la situación de los adultos mayores y cómo son vistos en el sistema dominante.

Como si fuera una clase de 20 minutos de filosofía política, la escena tiene la precisión teórica de los mejores filósofos y porta a la vez un halo de misterio. Es un momento en que lo que está detrás de cámara y lo que está delante de cámara discurren por el mismo andarivel, un doblez por el que ficción y verdad se hacen una.

Hay que añadir que esa caminata deriva también en un viaje a Kioto, y todo sucede bajo una candencia perfecta y lógica. Pocas veces se ha visto algo así en el cine contemporáneo. Soudain es candidata desde que se proyectó en el Gran Teatro Lumière. Es una de las grandes sorpresas de la edición de 2026.