Maternidad. Inés Estévez y la "artesanía" de criar: "Lo que funcionó hace un mes, hoy ya no sirve"
En la mesa de Juana Viale, la actriz conmovió al relatar los desafíos diarios con sus hijas neurodivergentes. Habló de la importancia de las rutinas, la autorregulación y la falta de fórmulas universales.
La visita de Inés Estévez a Almorzando con Juana (eltrece) no fue una entrevista más. Con la claridad y la valentía que la caracterizan, la actriz profundizó en la realidad de convivir con la neurodiversidad.
“Hay momentos en los que no das más, pero cada día es una cosa diferente porque lo que funcionó hace un mes no funciona más y ves que la necesidad es otra”, confesó, poniendo palabras a un sentimiento que comparten miles de familias pero que pocas veces llega al horario central de la televisión.
La creatividad a la hora de maternar
Para Inés, la clave está en la creatividad constante. Definió su experiencia como una "maternidad artesanal", donde no existen guiones.
Mientras que su hija mayor, Vida (17), encuentra sus propios recursos de autorregulación, como escuchar música en su parlante mientras recorta papelitos, los desafíos con Cielo son distintos debido a su parálisis cerebral.
“Sus intereses son más acotados: le gusta el agua, andar en auto y ver a Topa”, detalló la actriz, quien además reveló que en su casa no hay televisor, pero sí tablets adaptadas para que las niñas exploren sus mundos.
El valor de la rutina
Uno de los puntos más interesantes de su relato fue la explicación sobre la regulación emocional. Inés subrayó que cualquier alteración en el ritmo diario puede ser disruptiva.
“Los chicos con discapacidad se desregulan mucho cuando les alterás el ritmo. Vida tiene 17, pero es como si tuviera entre 6 y 12 años”, explicó. Esta diferencia entre la edad cronológica y la madurativa requiere una escucha activa que la actriz ejerce con una dedicación absoluta.

Incluso en los momentos festivos, la logística familiar se adapta a las necesidades individuales. Mientras Vida disfruta de la socialización hasta tarde, Cielo necesita la rigurosidad del horario y el silencio.
“A Cielo, si no le das de comer a la hora exacta en un lugar tranquilo... a la hora de dormir enfila para su cuarto”, relató Inés con naturalidad.