Aves de Córdoba. La historia detrás de la foto: el picaflor verde, un destello de naturaleza

Una especie colorida y veloz, que no requiere que viajemos a lugares extraños para hallarla: puede aparecer en cualquier patio con flores de cualquier ciudad cordobesa. ¿Cómo "cazarlo" en imágenes?

14 de marzo de 2026 a las 10:46 a. m.
Guillermo Galliano *
La historia detrás de la foto: el picaflor verde, un destello de naturaleza
Picaflor verde: puede aparecer en cualquie patio o plaza de Córdoba.

No todas las fotografías de aves nacen de expediciones remotas ni de viajes a lugares poco accesibles. Algunas de las escenas más extraordinarias pueden ocurrir a pocos metros de casa. La imagen que acompaña esta nota –un brillante picaflor verde, la especie Chlorostilbon lucidus– fue tomada simplemente en el patio del jardín donde vivimos, en Unquillo.

No hubo travesías ni aventuras. Ningún río que cruzar ni largas caminatas. La escena ocurrió frente a una ventana, en un rincón cotidiano donde esta pequeña ave se ha vuelto una visitante habitual.

La razón de sus visitas está en una planta nativa que crece justo allí: el Justicia tweediana, conocido popularmente como tuminico. Este arbusto produce flores tubulares de tonos liláceos y azulados que parecen diseñadas a la medida del pico del picaflor. Y en cierto modo lo están.

La relación entre esta planta y el picaflor verde es un ejemplo claro de coadaptación en la naturaleza. A lo largo de millones de años, la forma del pico del ave y la estructura de la flor fueron ajustándose mutuamente. El picaflor introduce su pico en el tubo floral para libar el néctar, mientras que la planta asegura así la transferencia de polen entre flores.

Cada visita del ave cumple una función ecológica fundamental: la polinización.

Durante las mañanas en que el tuminico está en flor, la escena se repite: el breve destello verde del picaflor suspendido en el aire, visitando una flor tras otra frente a la ventana.

El secreto del color

Uno de los rasgos más llamativos de los picaflores es su color. Pero ese brillo intenso que vemos no es un color “fijo”. En realidad, se trata de coloración estructural: las microscópicas estructuras de las plumas reflejan la luz de diferentes maneras, según el ángulo en que incide.

Por eso, el picaflor puede cambiar de tonalidad en cuestión de segundos. Bajo cierta luz, aparece verde esmeralda; en otro ángulo surgen reflejos turquesa, celestes o verde agua con destellos metálicos.

Picaflor verde: puede aparecer en cualquie patio o plaza de Córdoba.
Picaflor verde: puede aparecer en cualquie patio o plaza de Córdoba. (Guillermo Galliano)

La fotografía de esta nota tiene también un pequeño recurso técnico. Para lograrla, utilicé flashes externos activados por la cámara. Uno de ellos fue colocado al costado de la flor para iluminar al ave cuando se acercara. El destello (totalmente inofensivo para las aves) permitió revelar con mayor intensidad los tonos iridiscentes de su plumaje.

Gracias a esa luz lateral, se aprecia cómo la zona ventral del macho puede desplegar una gama de colores que va del azul al turquesa y del celeste al verde metálico. La cola suele mostrar reflejos más azulados, mientras que el pico combina tonos rojizos o anaranjados con una punta negra.

Las hembras, en cambio, presentan un aspecto más discreto: mantienen el verde en el dorso, pero la parte ventral es más clara, grisácea o blanquecina.

El desafío de fotografiar un relámpago

Desde lo técnico, fotografiar picaflores es uno de los mayores desafíos de la fotografía de naturaleza. Su increíble velocidad y agilidad hacen que captarlos con nitidez resulte difícil incluso para fotógrafos experimentados.

Los picaflores poseen una capacidad de vuelo única entre las aves. El movimiento de sus alas describe una figura similar a un ocho, lo que les permite mantenerse suspendidos en el aire, desplazarse lateralmente e incluso volar hacia atrás, algo prácticamente exclusivo de este grupo.

Para congelar ese movimiento se requiere una velocidad de obturación muy alta. De lo contrario, el resultado suele ser apenas un borrón fugaz. En este caso, además del uso de flashes, trabajé con trípode y con una velocidad suficiente para detener el vuelo en el instante exacto en que el picaflor se acercó a la flor.

A partir de allí aparece también la decisión artística: congelar completamente las alas o permitir un leve movimiento que sugiera el batir vertiginoso con el que se sostiene en el aire.

Un vecino urbano

Entre las distintas especies de picaflores que habitan en Córdoba, el picaflor verde es una de las más adaptadas a la vida urbana. Puede verse en jardines, plazas y patios, e incluso en pleno corazón de ciudades como Córdoba.

Su presencia depende de algo simple: flores con néctar. Allí donde haya plantas en flor, seguramente aparecerá.

Aunque el néctar constituye la base de su dieta, no es su único alimento. Se estima que cerca de un 30% de lo que consume son pequeños insectos, que le aportan proteínas y nutrientes esenciales. Este componente es importante durante la época de reproducción, cuando los adultos deben alimentar a sus pichones.

Esa capacidad de adaptarse a las ciudades es también una buena noticia. Incluso entre edificios y calles de cemento, el picaflor verde nos recuerda que la naturaleza todavía encuentra caminos para acercarse.

Un destello verde suspendido frente a una flor, visible apenas por unos segundos, puede ser suficiente para traer hasta la ciudad un pequeño fragmento del monte nativo. Un recordatorio de que la biodiversidad sigue viva, incluso a la vuelta de la ventana.

  • Guillermo Galliano es fotógrafo de naturaleza y presidente de la Fundación Mil Aves, de Córdoba.