El último aplauso. Despidieron los restos de María Rosa Fugazot en el Cementerio de la Chacarita
Familiares, amigos y grandes figuras del espectáculo se reunieron en Palermo y en el Panteón de Actores para darle el adiós definitivo a la querida artista, quien falleció a los 83 años.
El ambiente artístico local se unió en un profundo y respetuoso dolor para brindarle el último adiós a María Rosa Fugazot, una de las actrices más completas, queridas y respetadas de la escena nacional, quien falleció a los 83 años.
Este martes por la mañana, tras un íntimo velatorio en una sala del barrio porteño de Palermo, el cortejo fúnebre partió hacia el Cementerio de la Chacarita, donde sus restos ya descansan en el Panteón de Actores junto a otras leyendas de nuestra cultura.
Antes de que el coche fúnebre iniciara su marcha final, se vivió el momento más desgarrador y emotivo de la jornada. Rompiendo el silencio de la mañana, la familia, sus amigos más cercanos y decenas de colegas de la colonia artística se unieron en un extenso y cálido aplauso de pie.
El gesto, un clásico ritual del ámbito teatral, buscó transformar la tristeza de la partida en un sentido homenaje a su intachable trayectoria de más de seis décadas en el cine, el teatro y la televisión.
Colegas y amigos presentes en una despedida cruzada por el dolor
La fosa del Panteón de Actores se llenó de recuerdos, anécdotas y muestras de afecto. Diversas personalidades del espectáculo se acercaron a acompañar a la familia y evocar no solo su enorme versatilidad arriba de los escenarios, sino su generosidad detrás de bambalinas.
Nora Cárpena, visiblemente conmovida, despidió a su histórica compañera de ruta y colega de mil batallas de ficción.
Gustavo Sofovich se hizo presente para rendirle honores a una mujer clave en la historia del humor y la televisión argentina, muy ligada a las creaciones de su padre, Gerardo Sofovich (como la mítica Peluquería de Don Mateo).
Belén Giménez, la actriz y viuda de René Bertrand (hijo de María Rosa), se mostró sumamente afectada durante toda la ceremonia, rodeada del círculo más íntimo de la familia.
El recuerdo de una pérdida que marcó sus últimos meses
La atmósfera de la despedida estuvo inevitablemente atravesada por el recuerdo de la dura realidad familiar que le tocó afrontar a la actriz en el último tramo de su vida.
Allegados íntimos recordaron que la salud emocional de María Rosa se había visto severamente resentida tras el fallecimiento de su hijo, el también actor y director René Bertrand, ocurrido hace menos de un año.
Aquella dolorosa pérdida significó un golpe devastador del que la artista nunca pudo recuperarse por completo. Quienes la despidieron este martes coincidieron en que, más allá del vacío inmenso que deja en los escenarios, ahora María Rosa finalmente descansa en paz, habiéndose reencontrado con su gran amor.
Entre lágrimas, abrazos y el eco de los aplausos que supieron coronar sus mejores funciones, el espectáculo argentino le bajó el telón a una intérprete inolvidable.

