Dividió aguas. Comentario de Super Mario Galaxy: una adaptación fiel que podría sazonarse mejor
El pasado miércoles, en vísperas de feriado, estrenó en cines Super Mario Galaxy, la secuela de la exitosa película Super Mario Bros. de 2023, en el marco del 40° aniversario del videojuego. Calificación: buena.
El pasado miércoles, en vísperas del fin de semana largo, estrenó Super Mario Galaxy en los cines y ya causó opiniones divididas. Mientras algunos cuestionaron la falta de narrativa, otros no pudieron caer ante la exaltación de la nostalgia y el brillante diseño del videojuego que está cumpliendo 40 años.
Tras el éxito de Super Mario Bros. (2023), que logró recaudar más de 1.300 millones de dólares, esta secuela traslada la acción fuera del Reino Champiñón hacia una aventura espacial donde Mario y Luigi ayudarán a la Princesa Peach a rescatar a Rosalina y detener los planes del hijo de Bowser.
La nueva producción cinematográfica de Nintendo (en colaboración con Illumination y Universal Pictures), contó con la supervisión y participación directa de Shigeru Miyamoto, creador del fontanero, y generó grandes expectativas. Sin embargo, no se cumplieron del todo.
La innumerable cantidad de cameos y referencias nostálgicas ocultas (desde Mario y Luigi hasta Star Wars, sólo por dar un ejemplo) son el fuerte de la película.

Cuando los fans del juego de plataformas ven que aparecen personajes como Monty Mole (Super Mario Sunshine), Fox McCloud (Star Fox), los Pikmin (Pikmin), entre otros, saltan de la butaca, y no es para menos. Ni hablar cuando sale Yoshi, el alma del filme.
Problema con la narrativa
Sin embargo, la falta de nexos en la historia que se ven en la pantalla grande minimiza todo a un simple desfiladero de personajes icónicos. No hay grandes giros para mantener intacto el ecosistema Nintendo, a excepción de lo que ya se hizo en la primera.

En Super Mario Bros., Mario no rescata a Peach y ese empoderamiento se mantiene en línea con Rosalina y el contexto actual en el que se desarrolla. No tiene un desarrollo narrativo extenso, pero al menos estaba más consolidado.
En esta nueva entrega, esto se ve escasamente en la explicación de los vínculos entre las princesas y los Bowsers, no así en el vínculo amoroso de Peach y Mario.

Ojo, quizás no es algo que busque consecuentemente la película y está bien porque al final, Super Mario Galaxy no defrauda. Es un clásico, funciona en todos los órdenes, la producción está buenísima, el doblaje muy bien logrado y gracioso, las escenas de acción son un mil y los detalles sonoros son claves.
La animación es perfecta y garantiza fidelidad absoluta al espíritu de los videojuegos. El exceso de ternura e inocencia de algunos seres derrite a los espectadores y, sumando la nostalgia, los compra ahí mismo.
Bowser Jr. y Yoshi: lo mejor de dos mundos
En esta aventura, Bowser sigue siendo una amenaza tras la aparición de su niño. Los directores podrían haberse tomado la licencia que hacen muchos colegas con las adaptaciones y echar bondad en los villanos. En este caso, los malos son malos, respetando la dinámica histórica de Miyamoto.
Además, ambos protagonizan dos de los mejores momentos de la película: la explicación con títeres y el nivel donde Mario y Peach se ven en 8 bits. Hubiera coronado (como dice el meme) con Absolute cinema si se hubiera sumado un tema como Peaches, gran canción de Jack Black en la precuela.

En síntesis, Super Mario Galaxy es apta tanto para los adultos que crecieron con el juego como para las infancias y adolescencias que nunca lo probaron, pero sí conocen la saga gracias a gamers y youtubers.
Más allá de la división de opiniones, el largometraje animado cumple, entretiene y se pone a la altura de la celebración.
P.D: Sí, hay escenas poscréditos que apuntarían a producir más películas. ¡No salgan eyectados tan rápido de la sala!

Para ver
Super Mario Galaxy (2026). Animación. Estados Unidos. Directores: Aaron Horvath y Michael Jelenic. Producen Illumination, Universal Pictures y Nintendo. Elenco: Chris Pratt, Anya Taylor-Joy, Charlie Day, Jack Black, Keegan-Michael Key y Kevin Michael Richardson. Duración 100 minutos. Calificación: buena.

