Inmuebles: un activo inmune
La devaluación es una medida necesaria pero, sin una serie de cambios y decisiones que acompañen, no será suficiente para encaminar el rumbo.
Los últimos días fueron movidos para los argentinos. Las medidas anunciadas por el gobierno nacional aceleraron el pulso en la economía e instalaron en la sociedad una sensación general de incertidumbre. Así las cosas, entendemos que la devaluación es una medida necesaria que, sin embargo, sin una serie de cambios y decisiones que acompañen, no será suficiente para encaminar el rumbo. Estamos en un compás de espera. Para todos en general y para nuestro sector en particular, es imprescindible tener un horizonte previsible y con reglas claras de juego.
En este contexto, nuestra experiencia nos indica que ante momentos como el que atravesamos los inmuebles son una alternativa concreta y segura de resguardo de valor.
En primer lugar, porque los precios de las propiedades en dólares -tanto de departamentos como de lotes- se ubican entre un 20% y un 35% por debajo del valor promedio de los últimos años. Quien cuenta con ahorros en dólares hoy tiene la posibilidad de comprar inmuebles a valores similares a los de hace 5 años. El cimbronazo del dólar informal, que en un mes aumentó su cotización más de un 20% alcanzando prácticamente los 13 pesos, no se trasladó todavía al precio de los inmuebles. Este es un comportamiento de corto plazo, debido a que en un período más prolongado los valores terminarán acompañando el incremento del dólar.
En segundo lugar, hablamos de oportunidad porque indefectiblemente las propiedades se revalorizarán en el mediano plazo, tendencia que sucede históricamente. De hecho, en la última década, el desempeño del valor de los inmuebles duplicó al del dólar informal y triplicó al de las tasas de los plazos fijos. Por caso, si en 2002 se invirtieron 100 pesos en un inmueble, hoy equivalen a 1.500 pesos. Mientras que, si se compraron dólares significan 750 pesos o 470 pesos si se colocaron a plazo fijo.
Esta oportunidad es contundente también para quien cuenta con ahorros en pesos. Calzarse con una propiedad asegura el resguardo de la moneda nacional. En este sentido, los inmuebles en pesos se revalorizaron por encima del 40% en 2013, mientras que la inflación se calcula en un 28%. Asimismo, para quien cuenta con pequeños excedentes existen en el mercado planes a largo plazo para adquirir departamentos o casas. Si bien estos planes actualizan los aportes mensuales mediante algún indicador de referencia, esta actualización se mueve generalmente por debajo de la inflación. Por ejemplo, el Índice de Costo de la Construcción de la Cámara Argentina de la Construcción cerró el 2013 un 3% menos que la inflación.
Con todo, cobra vigencia decir que los momentos de crisis son una oportunidad. Pensemos en la palabra crisis sin apegarnos a una idea de catástrofe o en términos apocalípticos, sino con el significado que la Real Academia Española le atribuye en una de sus acepciones entendiendo que "es la situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese". Aquí no hay juicio de valor. De todas maneras, hay que decirlo claro y con firmeza: es un momento propicio para invertir en inmuebles.

