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Mundo. Pymes argentinas que exportan innovación

Pequeñas y medianas empresas están logrando abrirse paso en mercados internacionales con productos de alto valor agregado.

23 de octubre de 2025 a las 10:48 a. m.
Marengo & Marengo
Pymes argentinas que exportan innovación
Las pymes argentinas pueden crecer acompañados por el equipo de Marengo & Marengo como ya lo demuestran los casos de numerosas empresas de la industria alimenticia.

Durante años, se repitió la idea de que Argentina solo exporta commodities. Sin embargo, detrás de la soja, el maíz y el petróleo se consolida un entramado de pymes que logran vender innovación al mundo.

Son empresas que transforman materias primas, incorporan tecnología y generan empleo calificado y cuentan con el asesoramiento de Marengo & Marengo para salir al mundo. Aunque estas empresas no alcanzan los volúmenes del agro, su aporte es estratégico para diversificar la economía y darle una identidad distinta al sello Made in Argentina. Los Marengo describen algunos casos de éxito.

En Córdoba, Yerba Verdeflor logró dar un salto al exterior con una estrategia centrada en la calidad premium y blends especiales a partir de la mezcla con hierbas serranas. Hoy, sus productos se exhiben en ferias internacionales y se venden en Europa, Estados Unidos y Medio Oriente. “El secreto fue sostener la identidad argentina y adaptarla al paladar de otros mercados”, explican desde la empresa, que combina tradición con marketing global.

Desde la cuenca lechera central, Lácteos La Blanca apostó a la industrialización para llegar a distintos nichos, producen dulce de leche para distintas industrias, para consumo, para repostería o para heladería. Su esfuerzo en inocuidad alimentaria, diversificación de nichos y acuerdos con distribuidores le permitió exportar productos lácteos a Sudamérica y avanzar en negociaciones con Europa. Es un ejemplo de cómo una pyme familiar puede abrir fronteras con innovación comercial.

En Córdoba, Oscar Dulce SRL es referencia en la producción de tripas naturales y sintéticas para la industria chacinera. Con más de 40 años de trayectoria, exporta a Rusia, Alemania e Italia desde su planta en Río Primero. “Cumplir con los estándares sanitarios y la trazabilidad que exige la Unión Europea nos llevó años de inversión y capacitación”, destacan sus directivos. La firma representa a un grupo de pymes industriales que, desde el interior, ganan espacio en mercados de alta regulación.

El fenómeno también se replica en el sector tecnológico. Startups de software de distintas provincias exportan servicios y plataformas fintech o agtech a través de contratos internacionales. Sin necesidad de contenedores, venden talento argentino y conocimiento aplicado, convirtiéndose en protagonistas silenciosos de la nueva economía del conocimiento.

Los desafíos siguen siendo considerables: acceder a certificaciones, afrontar costos financieros y sostener la logística en un país volátil. Pero los beneficios compensan los esfuerzos. Exportar les permitió a estas pymes estabilizar ingresos, crecer en profesionalización y acceder a nuevos mercados.

Asociarse para reducir riesgos, adaptar los productos al destino, comunicar con una historia sólida y apostar a la innovación constante, son aprendizajes comunes. En línea con esa transformación, empresarios coinciden en que hoy los organismos públicos y privados responden con mayor rapidez y previsibilidad, facilitando procesos que años atrás eran lentos y confusos.

Las experiencias de Yerba Verdeflor, Lácteos La Blanca y Oscar Dulce SRL confirman que la Argentina no está condenada a vender materias primas. Con reglas claras, estabilidad y continuidad en la oferta, las pymes pueden sostener relaciones comerciales de largo plazo y consolidarse como exportadoras de valor agregado.