Salud. Lactancia materna: un acto de amor y protección
Según la Organización Panamericana de la Salud, la mala nutrición durante los primeros meses de vida de un niño puede provocar daños irreversibles en el crecimiento y en el desarrollo del cerebro.
La lactancia materna ocurre en uno de los momentos más importantes en la vida de un bebé: consiste en un método de alimentación en el que el recién nacido, mediante la succión, recibe todos los nutrientes necesarios para un crecimiento óptimo y un fortalecimiento inmunológico.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef recomiendan que la leche materna sea el alimento exclusivo hasta los seis meses de edad, y que hasta los dos años se alimenten con una combinación de la misma con alimentos adecuados y nutritivos para su edad.
Con la médica pediatra Silvina Polacov hablamos de la importancia de la lactancia, técnicas para que el bebé pueda adaptarse a este proceso y problemáticas que viven algunas madres.
–¿Por qué la lactancia materna es tan importante en los primeros meses de vida?
–Es el alimento perfecto. Se adapta a las necesidades del bebé en cada momento, contiene todos los nutrientes que el recién nacido requiere para crecer sano y también lo va a proteger de infecciones gracias a los anticuerpos y las células vivas que le aporta. Favorece el desarrollo del sistema inmune, digestivo, neurológico y reduce el riesgo de enfermedades a corto y a largo plazo. Por ello, es importante destacar que la lactancia no es solo alimento, también es vínculo, es consuelo, es regulación emocional, contacto piel a piel. Amamantar ayuda a que el bebé se sienta seguro, contenido y amado, lo cual es fundamental para el desarrollo integral en esta etapa que es tan sensible.
–¿Qué aportan las madres mediante la lactancia a sus bebés?
–A través de la lactancia las mamás van a ofrecer mucho más que alimento, la leche materna tiene todos los nutrientes que el bebé necesita para crecer sano, pero también por medio de anticuerpos, enzimas, bacterias que son beneficiosas y otras células le aporta defensas que lo van a proteger de infecciones.
Por otra parte, contiene sustancias que favorecen el desarrollo del cerebro, la vista, el sistema inmune, tiene ácidos grasos esenciales que ayudan a que el cerebro del bebé se desarrolle correctamente, hormonas que van a regular el apetito y el crecimiento. De esta forma vemos que, además de todo lo biológico, la lactancia también fortalece el vínculo entre madre e hijo ya que ayuda a calmar el bebé, regula su temperatura, su frecuencia cardíaca y le brinda lo que necesita que es un entorno seguro y amoroso para crecer.

La lactancia después del parto
–¿Cómo se inicia correctamente la lactancia después del parto?
–Lo ideal es comenzar la lactancia en la primera hora de vida, con un bebé en contacto piel a piel sobre el pecho de su mamá. Ese momento se conoce como “hora dorada u hora de oro”. En esta situación se favorece el instinto de succión del recién nacido y ayuda a que se prenda espontánea y eficazmente. Es importante que en esta primera hora no haya apuro, que se le permita al bebé buscar el pecho, que la mamá esté acompañada y contenida.
Una buena posición y un buen agarre van a ser clave para evitar después molestias y favorecer una toma efectiva. Si el bebé succiona bien, vacía el pecho, eso va a estimular la producción de leche desde el inicio. Es fundamental que evitemos interferencias innecesarias en los primeros días como el chupete o una mamadera si no están indicados para evitar esta confusión tetina-pezón y contar con profesionales que vayan respetando este proceso fisiológico brindando apoyo, y sin aplicar intervenciones que lo entorpezcan.
–¿Qué consejos le darías a una madre primeriza para que el bebé logre comenzar las tomas?
–Le diría que confíe en su cuerpo y en su bebé, que sepa que no necesita saberlo todo desde el primer momento, que la lactancia es algo que se aprende paso a paso en un encuentro mutuo y que es importante que se permita tomarse ese tiempo para acomodarse, observarse y conocer a su bebé. Es importante que la madre busque una posición cómoda, que no le duela, que si algo no fluye como lo espera o quiere, que no dude en pedir ayuda, ya que muchas veces con un pequeño ajuste todo ya mejora.
Es importante recalcar como recomendación que la madre no se compare porque cada día entre mamá bebé es único y cada proceso tiene su propio ritmo. Entonces paciencia, contacto piel a piel y sentirse acompañada creo que son claves, porque cuando una mamá se siente sostenida obviamente que puede también sostener mejor.
–¿Es normal que al principio duela o haya molestias?
–Puede haber una leve sensibilidad en los primeros días, pero amamantar no debería doler ya que el dolor no es parte natural del proceso y podría estar indicándonos que hay algo que no está funcionando bien como un agarre poco correcto o una posición que no es la indicada.
Son muchos los casos de mamás que sienten que deben aguantar el dolor pero es importante decir que esto, no solamente genera malestar, sino que también puede provocar grietas, baja transferencia de leche, menor producción o incluso una mastitis. Por esto es fundamental pedir ayuda a tiempo porque con una buena orientación, muchas de estas dificultades se resuelven rápido. La lactancia tiene que ser un momento de encuentro y no de sufrimiento.
Algunos inconvenientes
–¿Cómo podemos evitar la mastitis?
–Una de las claves para prevenir la mastitis es asegurarnos de que el pecho se vacía bien en cada toma. Para esto, necesitamos que el bebé tenga un buen agarre, que esté bien posicionado, que se amamante con frecuencia, a demanda, sin horarios rígidos, es importante no usar ropa o corpiños que aprieten demasiado el pecho y estar atentas a cualquier zona que se sienta dura, enrojecida, dolorida. En estos casos, si aparece un bultito o una molestia, podemos hacer masajes, aplicar calor local, ofrecer ese pecho más seguido y cambiar de posición para tratar de que drene bien.
En los casos en los que hay fiebre, mucho dolor o un enrojecimiento que no mejora, es clave consultar lo antes posible porque detectarlo a tiempo puede evitar que esta pequeña obstrucción sí se termine transformando en una mastitis más complicada.
–¿Es probable que si un bebé tuvo que comenzar la lactancia con mamadera por algún inconveniente no pueda luego adaptarse a la teta?
–No necesariamente. Hay muchos bebés que empiezan con mamadera y luego pueden lograr una buena lactancia al pecho más adelante, obviamente con paciencia y acompañamiento. Si bien cada caso es único, lo importante es no dar por perdida esta posibilidad de amamantar.
A veces puede presentarse lo que se llama una “confusión de succión” o “confusión tetina-pezón”, porque el mecanismo con el que el bebé toma la mamadera y el pecho son distintos pero eso no significa que el bebé no vaya a poder prenderse de vuelta, sino que deben aplicarse pequeñas estrategias para lograrlo. A este proceso lo llamamos relactancia y consiste en estimular la producción de leche y ayudar al bebé a volver al pecho incluso si hubo un tiempo que estuvo sin amamantarse. La clave está en el acompañamiento, la constancia y el sostén emocional de la mamá y el bebé, porque la lactancia muchas veces puede rehacerse si hay decisión incluso después de un comienzo difícil.
Recomendaciones sobre la lactancia
–¿Hasta qué edad es recomendable mantener la lactancia?
–La Organización Mundial de la Salud recomienda una lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y después continuarla junto a otros alimentos hasta los dos años o más. Más allá de estas recomendaciones generales, la duración de la lactancia la tiene que definir cada día la mamá y su bebé según lo que ambos deseen y necesiten, no hay una fecha de vencimiento para amamantar. Mientras sea una experiencia positiva y deseada, la lactancia va a seguir aportando beneficios nutricionales, inmunológicos y emocionales incluso después del primero, segundo o tercer año de vida.
–¿Qué pasa si una madre no puede o no quiere amamantar? ¿Cómo acompañar esa decisión sin culpa?
–Bueno, lo primero es entender que la lactancia es un derecho y no una obligación. Hay mamás que no pueden amamantar por razones médicas, emocionales, por el contexto en el que viven y hay otras que simplemente no lo desean hacer. Todas merecen respeto, escucha y que las acompañemos sin juicio. En esos casos el bebé tiene que ser alimentado con fórmula, que va a ser una alternativa segura y diseñada para cubrir sus necesidades nutricionales. Lo importante es que en esos casos la fórmula esté bien preparada, que sea ofrecida con cariño, en un entorno de contención y de amor porque alimentar al bebé es importante, pero también lo es cuidar a la mamá. Una mamá sostenida, tranquila, emocionalmente disponible es más importante siempre que el método con el que se decide alimentar al hijo. Con respecto a la aparición de la culpa, esta no debería tener lugar en estas decisiones ya que si se toman con amor, responsabilidad e información no debemos tener ese sentimiento. En cuanto al rol de los profesionales, acompañar sin culpa implica brindarles información clara, sin presionar, ofrecer alternativas viables, validar las emociones de la madre cualquiera sea su camino destacando los innumerables beneficios que tiene la lactancia materna y que siempre debería ser la primera opción para elegir, pero acompañando y sosteniendo la mamá que no desea hacerlo.
Datos a tener en cuenta
–¿Es recomendable mantener la lactancia si tenemos que regresar a nuestros trabajos? ¿Es suficiente darles en los momentos en que estamos en casa?
–Sí, es absolutamente recomendable ya que toda lactancia cuenta incluso si no va a poder ser a tiempo completo. Muchas mamás continúan amamantando al volver al trabajo, ofreciendo el pecho en los momentos en que están en casa y eso va a seguir siendo valioso desde lo nutricional, lo inmune, lo afectivo. Sin embargo, creo que es necesario decirlo que las condiciones actuales no siempre acompañan porque las licencias por maternidad son breves, muchos lugares de trabajo no ofrecen espacios adecuados para extraerse y conservar la leche e incluso existen algunos trabajos en los que no hay licencias por maternidad.
Todas estas cuestiones dificultan para sostener la lactancia de una manera segura y digna y generan mucha angustia en quienes desean continuarla. Es clave poder acompañar a cada mamá con información y sin presiones, pero a la vez, continuar exigiendo políticas públicas y laborales que protejan el derecho a amamantar, porque no se tiene que tratar sólo de una voluntad individual, sino que también hace falta un entorno que cuide, que facilite y que respete.
–¿La alimentación de la madre influye en la calidad de la leche?
–En general, la calidad de la leche materna se va a mantener adecuada incluso si la alimentación de la mamá no es perfecta porque el cuerpo siempre va a priorizar la producción de leche y se va a encargar de que tenga los nutrientes necesarios para el bebé. Por ello, aún en contextos de una alimentación limitada la leche va a seguir siendo completa y beneficiosa. Obviamente que cuanto más variada sea la alimentación de la mamá mejor va a ser la diversidad de su microbiota y eso va a tener un impacto positivo en la salud del bebé, pero no es necesario seguir dietas estrictas ni prohibirse alimentos sin una indicación médica específica. Debemos evitar dejarnos llevar por mitos como, por ejemplo, no comer brócoli, ajo, cebolla, cítricos o que la leche cambia si estás nerviosa. Todos estos son mitos y no tienen ninguna base científica. Lo único que sí debe evitarse en la lactancia es el consumo de alcohol, de drogas y de ciertos medicamentos que siempre tienen que ser prescritos por un profesional.
Qué pasa cuando nuestro bebé tiene que tomar fórmula
La fórmula es una alternativa segura, está científicamente desarrollada para cubrir las necesidades nutricionales del bebé cuando la lactancia no es posible o ese insuficiente”, asegura Polacov. “Puede usarse de manera exclusiva o combinada con la lactancia materna, es decir, lactancia mixta, y es necesaria según la situación de cada mamá y bebé”.
Ella dice que existen casos de algunos bebés que necesitan fórmulas especiales, en situaciones en las que hay mucho reflujo, prematurez o una enfermedad metabólica. “En esos casos, se convierte en una aliada o un remedio para el crecimiento y el desarrollo. Lo importante siempre es que la indicación de una fórmula esté acompañada por un profesional, que se prepare y que se ofrezca en forma correctamente para que sea seguro y entender que lo que realmente alimenta y nutre es el modo en que lo hacemos: con amor, con conexión y con presencia podemos ofrecer mamadera y nutrir a nuestro hijo”, dice.
–Cuando se introduce la alimentación complementaria, ¿se deja de amamantar?
–No, al contrario, la alimentación complementaria suma pero no reemplaza a la lactancia. A partir de los seis meses aproximadamente el bebé empieza a incorporar otros alimentos ya que sus necesidades nutricionales comienzan a aumentar, pero la leche materna va a seguir siendo su principal fuente de energía, de nutrientes y de defensas. Durante varios meses el alimento sólido solamente va a ser eso, un complemento. La teta sigue teniendo un rol central nutricionalmente. Por eso, decimos que la alimentación es complementaria, no es sustituta de la lactancia.
Qué aporte puede hacer el padre
• “Aunque no amamante, el padre puede y debería participar activamente del cuidado del bebé y la mamá”, asegura la doctora Polacov.
• “No hace falta dar una mamadera para estar presente y ayudar. Salvo dar la teta, el papá puede hacer todo lo demás. Puede sostener emocionalmente a la mamá, ocuparse de la casa y de otros hijos si hubiera, preparar la comida, acompañar a la mamá en los momentos difíciles ya sea con un masaje, una caricia, acercándole un vaso de agua y asumir el cuidado del bebé, es decir, calmarlo, dormirlo, bañarlo, jugar, hacer piel a piel con él ya que todo eso va a fortalecer el vínculo con su hijo”, detalla.
Para la especialista, además, todo eso permitirá a la mamá “descansar, recuperarse, sentirse cuidada, y cuando el papá se involucra, la lactancia se vive con más tranquilidad, menos carga, más apoyo y más disfrute”.
* Silvina Polacov es médica pediatra (MP 39544 - ME 20473). En las redes la encontrás en @silvinapolacov.pediatra

