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Obesidad. Por qué es una enfermedad crónica y cómo se trata de forma integral

La obesidad es una enfermedad compleja que necesita un abordaje multidisciplinario. Conocé cómo se trata de forma integral en el Sanatorio Allende.

12 de diciembre de 2025 a las 03:22 p. m.
Por qué es una enfermedad crónica y cómo se trata de forma integral
Equipo interdisciplinario trabajando en el abordaje integral del comportamiento alimentario en Sanatorio Allende.

La obesidad es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en la actualidad y su impacto en los pacientes continúa en aumento. Lejos de ser un problema estético, se trata de una condición multicausal, inflamatoria y de evolución prolongada, que influye en la calidad de vida y se asocia a numerosas patologías metabólicas, cardiovasculares y emocionales.

Por eso, comprenderla y tratarla desde una perspectiva médica resulta fundamental. En el Sanatorio Allende, el Servicio de Obesología y Trastornos Alimenticios, realiza un abordaje integral de la obesidad combinando evaluación clínica, acompañamiento nutricional y psicológico, actividad física adaptada y seguimiento sostenido, colocando al paciente en el centro del proceso terapéutico.

¿Qué significa que la obesidad sea una enfermedad crónica y multicausal?

Comprender la obesidad como una enfermedad crónica implica reconocer que no se trata de un cuadro pasajero ni de un problema que pueda resolverse únicamente con dietas estrictas o fuerza de voluntad. Es una condición de larga evolución, con un comportamiento inflamatorio y con tendencia a la recurrencia si no se aborda de manera adecuada.

La Doctora Gaido destaca la importancia de acompañar los aspectos emocionales y conductuales que influyen en la relación con la comida.
La Doctora Gaido destaca la importancia de acompañar los aspectos emocionales y conductuales que influyen en la relación con la comida. (Sanatorio Allende)

Además, es multicausal, porque intervienen múltiples factores que se combinan de forma única en cada paciente:

  • Factores biológicos y genéticos, que influyen en el metabolismo, la regulación del apetito y la respuesta del organismo frente al almacenamiento de energía.
  • Aspectos psicológicos y emocionales, que pueden afectar la relación con la comida, favorecer conductas impulsivas, atracones o alimentación emocional.
  • Hábitos y conducta alimentaria, vinculados a patrones adquiridos, estilos de vida, horarios irregulares o picos de ansiedad.
  • Condiciones sociales y ambientales, que incluyen el acceso a alimentos saludables, la disponibilidad de tiempo y la influencia del entorno familiar o laboral.
  • Factores conductuales, como el sedentarismo o la falta de actividad física adaptada.

En este marco, la doctora María Fernanda Gaido, referente del staff del Servicio de Obesologia y Trastornos Alimentarios del Sanatorio Allende subraya la importancia de dejar atrás los estigmas y abordar la obesidad desde una mirada clínica:

“La obesidad no es una cuestión de voluntad ni de disciplina. Es una enfermedad crónica, compleja y multicausal. Cuando entendemos esto, podemos diagnosticar mejor, acompañar mejor y diseñar tratamientos que realmente sean sostenibles para cada persona.”, afirma.

Por este motivo, no existe un único tratamiento válido para todas las personas, sino que cada abordaje debe adaptarse a las necesidades, historia clínica, emociones y hábitos de cada paciente. Según la especialista, esta mirada amplia es la que permite intervenciones más efectivas y un acompañamiento que prioriza el bienestar integral del paciente.

El vínculo entre alimentación y emociones

La relación con la comida no depende solo del apetito o de la necesidad energética: está profundamente ligada a las emociones. Muchas personas comen para aliviar ansiedad, estrés, tristeza o cansancio, y este patrón puede instalarse de manera automática sin que el paciente lo registre conscientemente.

Por eso, comprender la conducta alimentaria —los picoteos, las ingestas impulsivas, las restricciones extremas o la alimentación emocional— es un paso clave para definir cualquier estrategia terapéutica.

La doctora Gaido explica que este componente emocional es uno de los pilares del tratamiento:

“No comemos únicamente por una necesidad fisiológica. También comemos por placer, por hábito, por nuestra historia de vínculos con la comida y como parte de comportamientos que aprendimos a lo largo de la vida. Comprender estos patrones es muy importante para acompañar un plan nutricional . El paciente necesita herramientas para reconocer qué la motiva a comer *y en consecuencia poder elegir de manera más consciente, sin culpas ni automatismos.

En este sentido, el acompañamiento psicológico y la educación emocional permiten:

  • Identificar detonantes de la ingesta impulsiva.
  • Comprender y regular estados de ansiedad o estrés.
  • Reformular patrones de restricción y compensación.
  • Reconstruir un vínculo saludable y sostenible con la comida.

Este enfoque interdisciplinario no solo mejora los resultados del tratamiento, sino que también reduce el sentimiento de culpa o frustración que suelen acompañar los intentos fallidos por bajar de peso. Al comprender la obesidad como una enfermedad crónica, cada paciente puede transitar un proceso más realista y acompañado.

Cuando la atención integra nutrición, endocrinología, salud mental, actividad física y control clínico, los cambios se vuelven más sostenidos en el tiempo. En el Sanatorio Allende, el objetivo es brindar un camino personalizado que combine ciencia, contención y seguimiento profesional para mejorar la salud a largo plazo.