No siempre verde: los jardines “marrones” son más sustentables
La ciudad de Córdoba cuenta con una disponibilidad fluctuante de recurso hídrico. Por ello, es importante ir incorporando hábitos cotidianos de ahorro. Y el jardín puede ser un buen lugar para empezar.
El sueño del jardín siempre verde y reluciente es, en la ciudad de Córdoba, la contracara del uso racional del agua. Es que el primer dato concreto de la realidad nos indica que, por el tipo de suelo y el clima de nuestra ciudad, mantener los espacios verdes siempre en esta tonalidad es casi un hecho antinatural. Más aún en invierno.
En Córdoba, lo que produce mayor consumo de agua es el tipo de césped que se usa, ya que se han puesto de moda tipos como la “grama bahiana”, una especie típica de zonas húmedas como Brasil. Por consiguiente, su mantenimiento demanda un régimen hídrico muy elevado.
Sin embargo, el tipo de pasto autóctono de nuestra zona es la “gramilla”. Esta especie está completamente adaptada a nuestro clima y en invierno entra en “dormición”. Esto significa que retrae sus hojas como forma de pasar el frío. Esta conducta natural se debe respetar y también asumir que un jardín marrón en épocas frías es lo más sustentable. Ese pasto que está inactivo, al volver las lluvias, reverdecerá.

Más consejos
Más allá del césped, a la hora de planificar nuestros jardínes es importante incorporar especies nativas, ya que estas han evolucionado a nuestro ecosistema, están acostumbradas a temporadas de sequía y las pueden atravesarla sin dificultad y sin necesidad de tanto riego. Según el informe “Estrategias de forestación en la provincia de Córdoba”, elaborado por el Colectivo por el Bosque Nativo para el Ministerio de Agricultura de la Provincia de Córdoba, algunas de estas especies son lagaña de perro, diferentes gramíneas (tales como cortaderas), cina-cina, algarrobos, aromitos, tuscas, breas, ceibos, jarillas, piquillines, entre otras.
Finalmente, con respecto a los árboles y arbustos, es recomendable que tengan una capa de “hojarasca” sobre la cazuela, para que el viento y el sol la sequen menos. La hojarasca actúa como un colchón y evita el resecamiento.
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