Temas del día:

La historia del gigante que casi no tuvo quien lo pusiera de pie

La construcción del edificio de la sede central del Banco de Córdoba impulsó la economía de las pequeñas industrias.

04 de mayo de 2015 a las 03:48 p. m.
La historia del gigante que casi no tuvo quien lo pusiera de pie
IMPONENTE. El edificio del Banco de Córdoba inició una etapa de renovación arquitectónica de alta calidad en la ciudad (Foto La Voz del Interior).

La decisión de crear un banco en Córdoba se tomó el 22 de septiembre de 1873 cuando, con el aporte de fondos privados y estatales, inició sus actividades el Banco Provincial de Córdoba.

No tardó mucho la dirigencia en comprender y definir la construcción de un edificio propio acorde a las ideas que llegaban desde Europa. Hacia la mitad del siglo 19 comienza a definirse una tipología bancaria independiente acorde al crecimiento que daba el sector.

En esa época, la ciudad de Córdoba aún era colonial, con casas bajas, muchos ranchos y una población de unas 55 mil personas. La tarea para construir semejante obra fue toda una odisea que revolucionó y despertó a toda la provincia.

Debido a la alta demanda de materiales de la construcción que requirió la obra, se vieron beneficiadas una gran cantidad de pequeñas empresas de toda Córdoba.

IMPONENTE. El edificio del Banco de Córdoba inició una etapa de renovación arquitectónica de alta calidad en la ciudad (Foto La Voz del Interior / Archivo).
IMPONENTE. El edificio del Banco de Córdoba inició una etapa de renovación arquitectónica de alta calidad en la ciudad (Foto La Voz del Interior / Archivo).

Bialet Massé y otros proveedores

Las canteras de cal eran industria tradicional desde los tiempos jesuíticos; había una buena producción de ladrillo (solamente en Colonia Caroya se cuentan hacia 1888, con 12 fábricas).

Juan Bialet Massé, empresario, científico y técnico, era dueño de una fábrica de cementos y cales hidráulicas de indiscutida calidad, que abasteció al banco y a los principales edificios de ese entonces.

También proveyeron de materiales las canteras de cal y mármol instaladas en La Calera y Saldán.

En lo referente a energía, existía una usina de gas que llenó de necesidades la ciudad de ese entonces, y hacia 1888 se instaló una usina de luz eléctrica, que hizo la provisión de alumbrado público.

La industria creció de la mano de la construcción del edificio pero no tan alentador fue la búsqueda de personal capacitado.

ESTËTICO. El majestuoso edificio tiene detalles de decorado y terminación que llevan la firma del gran arquitecto italiano Tamburini (Foto La Voz del Interior).
ESTËTICO. El majestuoso edificio tiene detalles de decorado y terminación que llevan la firma del gran arquitecto italiano Tamburini (Foto La Voz del Interior).

Tamburini y la mano de obra

En efecto, el censo de 1869 en Córdoba arrojaba que sólo había dos arquitectos, cuatro yeseros, tres vidrieros y ningún plomero.  Los albañiles eran más numerosos y la mitad eran extranjeros.

Por ese entonces, el ingeniero italiano Francisco Tamburini, que oficiaba de inspector General de Arquitectura en Buenos Aires, era considerado como el más importante arquitecto oficial del momento y a él se dirigieron los banqueros cordobeses.

Tamburini se hizo cargo de la dirección técnica y puso al frente de la dirección de obra al ingeniero José Franceschi.

La gran ola de inmigración europea que comenzó a llegar a partir de 1880 aportó la mano de obra necesaria para realizar esta obra.

"El edificio del banco es uno de los monumentos que contribuirán a embellecer la ciudad de Córdoba", intuyó en 1889, ya finalizada la obra, el escritor Santiago Albarracín, en las crónicas de la época.

En efecto, el edificio del Banco de Córdoba dio el puntapié inicial de una bella ciudad que empezaba a crecer y florecer.

Fuente: datos obtenidos de la Revista de Economía: "El Edificio del Banco Provincial", escrito por la historiadora Marina Waisman.