Incontinencia urinaria: problema de muchas, consulta de pocas
La incontinencia urinaria es una molestia frecuente en las mujeres. Sin embargo, el 80% de ellas no consulta a un médico. Sanatorio Allende te cuenta la importancia de su diagnóstico para un tratamiento adecuado.
Casi la mitad de las mujeres mayores de 45 años tienen algún tipo de incontinencia urinaria (pérdida involuntaria de orina), lo cual refleja que no sólo es un problema de las personas mayores. Es común que la paciente afectada no solicite ayuda médica, ya que es un problema del que no suele hablarse por vergüenza, desconocimiento o inseguridad, pese al impacto psicológico y social en la calidad de vida de la mujer, en sus hábitos, emociones y costumbres.
¿Por qué puede producirse?
Las causas son diversas. La principal es la debilidad del tejido de colágeno que es el que da sostén a la uretra y a la vejiga. En este caso, hablamos de incontinencia de esfuerzo, causada generalmente por el daño producido en los músculos del piso pélvico durante embarazos, partos o simplemente por alteraciones en el colágeno.

Otra de las causas es el deseo incontrolable y repentino de orinar, denominado urgencia miccional. Este tipo de incontinencia se produce a nivel del músculo de la vejiga (vejiga hiperactiva) o por alteraciones neurológicas. Se acompaña de un aumento de la frecuencia en el número de micciones y de urgencias miccionales.
El número de embarazos, el aumento de peso excesivo durante esos nueve meses, la menopausia, el sobrepeso (principalmente a nivel abdominal), la constipación y el tabaco son factores que pueden influir negativamente en la retención de orina.
La frecuencia con la que se producen estos episodios, la cantidad de orina que se pierde y la repercusión de esta situación en la vida cotidiana son variables por considerar.
¿Cómo puede tratarse la pérdida de orina?

Cada tipo de incontinencia requiere de un tratamiento distinto de acuerdo a si es leve, moderada o severa.
Resulta de gran utilidad un estudio llamado urodinamia, el cual distingue qué tipo de incontinencia existe y cuál puede ser su tratamiento más efectivo. Entre los posibles procedimientos terapéuticos se mencionan:
- Técnicas conductuales: entrenamiento vesical, orinar cada dos o cuatro horas con volúmenes de aproximadamente 350 centímetros cúbicos.
- Aprender a manejar los líquidos y el tipo de dieta.
- Uso de estrógenos vaginales locales.
- Rehabilitación de los músculos del piso pélvico mediante ejercicios de Kegel, los cuales deben ser enseñados por un profesional idóneo para asegurar que la paciente utilice los músculos correctamente. Dicha rehabilitación también puede realizarse con aparatología específica como el biofeedback, mediante el cual se identifica el músculo correcto y se mejora la contracción. Luego se realiza electroestimulación, es decir, se colocan electrodos en la vagina o en la región perineal para lograr un mayor reclutamiento de fibras musculares con la consiguiente mejoría sintomática.

Si realizando todo lo anterior aún persisten los síntomas, el médico puede proponer una corrección quirúrgica. Habitualmente, será por medio de un dispositivo que brinda sostén a la uretra. Es una cirugía mínimamente invasiva y con alta tasa de satisfacción.
La incontinencia urinaria no es una condición normal de envejecimiento. Algunas de sus causas son reversibles o pueden mejorar con el tratamiento correcto, pese al tiempo que lleve establecida. Sanatorio Allende cuenta con médicos urólogos y ginecólogos especialistas en uroginecología, profesionales capacitados específicamente en esta afección.
A pesar de que puede resultar incómodo hablar de incontinencia, si presenta algunos de estos síntomas debe consultar con su médico para optar por el tratamiento adecuado. En el marco de la Semana Mundial de la Incontinencia Urinaria, podrás realizar tu consulta gratuita. Ingresá aquí:
#ConsejoDeSalud: reducir el consumo de algunas bebidas, tales como café, alcohol, té o bebidas con gas, ya que pueden irritar la vejiga; disminuir la ingesta de líquidos por la noche; no postergar las ganas de ir al baño, y combinar hábitos posturales.