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El poder de los símbolos en el museo del Banco de Córdoba

El Museo Arquitecto Francisco Tamburini, en la antigua Casa Matriz de Bancor, es un espacio cargado de figuras mitológicas y objetos que proponen un paseo por la Córdoba de otras décadas.

16 de junio de 2015 a las 08:55 a. m.
El poder de los símbolos en el museo del Banco de Córdoba
FIGURA. Sirena que representa las tentaciones, en la planta alta de la Casa Matriz de Bancor (Foto Bancor).

De acuerdo a la definición del diccionario de la RAE, atesorar significa “reunir y guardar dinero o cosas de valor”. El verbo remite no sólo al resguardo de monedas o billetes, sino también al de bienes que son considerados apreciables.

En las fábulas de la creación, los dragones eran vistos como guardianes de los tesoros, entidades poderosas que los héroes humanos debían dominar para hacerse de las fortunas que estos animales mitológicos custodiaban. Una multitud de esos seres alados, así como figuras de sirenas –que representan las tentaciones– comparten y decoran los espacios de uno de los primeros edificios construidos para funcionar como entidad financiera en América Latina: la casa central del Banco de Córdoba, en San Jerónimo 166.

IMPRONTA. Lo local se manifiesta en el escudo provincial que sobresale en  esta claraboya (Foto Bancor).
IMPRONTA. Lo local se manifiesta en el escudo provincial que sobresale en esta claraboya (Foto Bancor).

En el hall principal de cajas, cuyo mueble fue construido en París por la firma Drouard, se distingue en cada uno de sus vértices la figura de Mercurio. Según la simbología, el dios romano del comercio y mensajero del resto de las deidades protegía cada una de las transacciones llevadas a cabo en el majestuoso recinto. La sala, teñida por los colores de un amplio vitral superior, luce entre brillantes leones dorados el escudo de la provincia de Córdoba como seña de la impronta local.

En palabras volcadas por la arquitecta Marina Waisman en la Revista de Economía –prestigiosa publicación impulsada por el Banco–la acumulación de ornamentaciones y decorados en el interior del edificio respondió, muy probablemente, a la necesidad de exhibir progreso y poderío económico, valores muy caros a la generación del \'80.

El prestigio y la monumentalidad signan la arquitectura de la sede financiera erigida en 1889. En sintonía con la conservación de los tesoros y la seguridad de las cajas fuertes, el espacio guarda además enseres e instrumentos de trabajo que fueron utilizados por camadas de empleados bancarios.

PROTECTOR. En el mostrador principal de la casa matriz se colocó la figura de Mercurio en cada uno de sus vértices (Foto Mundo Maipú).
PROTECTOR. En el mostrador principal de la casa matriz se colocó la figura de Mercurio en cada uno de sus vértices (Foto Mundo Maipú).

El Museo Arquitecto Francisco Tamburini, que hoy funciona en la antigua Casa Matriz, recrea una oficina tal como la habrán hallado los cordobeses que acudían allí a concretar diligencias en los años \'50, preservando del paso del tiempo el mobiliario, máquinas de calcular, planilleras, timbradoras de cheques y libros contables, entre otros objetos.

En el año 1972, por iniciativa de Alfredo Terzaga –el profesor cuyo nombre denomina hoy a la Biblioteca pública de Bancor– se fundaron el Archivo Histórico, la Imprenta de la institución y este Museo, que mantiene viva en la construcción de la memoria una parte de la historia financiera de la Córdoba de otros tiempos.

De lunes a viernes, de 8 a 17, todos están invitados a revivir la experiencia de la época en que los archivos no eran otra cosa que grandes pilas de papel.

Fuente: Marina Waisman: "El edificio del Banco Provincial", Revista de Economía. Banco de la Provincia de Córdoba, 1973.