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El matrimonio cordobés que superó el desafío de la ruta 40

Rubén Rumachella logró una hazaña singular: obtuvo el segundo puesto en el Desafío de la Ruta 40. “Lo más hermoso fue que mi esposa Iris compitió junto conmigo, por primera vez”, cuenta. Participaron en una Amarok y aseguran que la camioneta es “una masa”.

20 de abril de 2015 a las 12:38 a. m.
El matrimonio cordobés que superó el desafío de la ruta 40
SATISFECHOS. Iris y Rubén superaron los más de cinco mil kilómetros que tiene la travesía por la bella ruta 40 a bordo de una VW Amarok (Foto Mundo Maipú).

Rubén e Iris son de esas parejas que irradian alegría y pasión. Pasión por la vida, los viajes, los autos. Ambos participaron en el 2010 del Desafío de la Ruta 40, a bordo de una Volkswagen Amarok que, según afirman, cuenta con “prestaciones ideales para ese tipo de competencia”.

“En abril de 2010 me llama mi amigo David Eli ofreciéndome participar nuevamente del Desafío Ruta 40 modo regularidad”, cuenta Rubén, y recuerda: “Ya había participado de la competencia en 2009”. Agrega que fue David quien le anticipó que iba a competir en una Amarok y destaca: “Me sentí fascinado, mi sorpresa fue mayúscula”.

"Si hubiera tenido que elegir, no dudo que me hubiera inclinado inmediatamente por la Amarok", afirma Rubén, y resalta  que "todo el acondicionamiento necesario fue cargarle combustible, nada más".

Dice que la Amarok es “una masa” y hasta les permitió “recorrer aproximadamente unos 900 kilómetros en camino de ripio sin pinchar siquiera un neumático”.

TRíO. Rubén, Iris y la fiel Amarok con la que compitieron en el Desafío de la Ruta 40 (Foto Mundo Maipú).
TRíO. Rubén, Iris y la fiel Amarok con la que compitieron en el Desafío de la Ruta 40 (Foto Mundo Maipú).

Por otro lado, agrega: “En asfalto la estabilidad en todos los caminos serpenteados que hubo fue espectacular. Igualmente en ripio más de una vez en velocidades altas y en zonas como La Cuesta de Miranda, en La Rioja, la probé y sostiene un agarre excelente al piso, lo cual te da seguridad en el manejo”.

Extenso recorrido

Sobre la carrera, calcula que recorrieron 5180 kilómetros, desde Río Gallegos para finalizar los 12 días después en La Quiaca, pasando por las provincias de Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy, “a través de la ruta más larga y bella de la Argentina: la Ruta 40”.

Rubén es cordobés, y en su relato, deja entrever que es un enamorado de su esposa, pero también de su país: “Obtuvimos el segundo puesto, pero eso es anecdótico, ya que la experiencia fue hermosa, porque fue la primera vez que mi esposa, Iris Gladys Gregorio, compitió conmigo e hizo las veces de mi navegante”, destaca y agrega:  “El lugar que más me deslumbró fueron los Valles Calchaquies, en especial Angastaco, un paisaje increíble, igualmente el sur; soy fanático de mi Argentina y donde vayas hay belleza”.

OVEJAS. La travesía por la ruta 40 está llena de sorpresas, como esta imprevista interrupción por animales en el camino (Foto Mundo Maipú).
OVEJAS. La travesía por la ruta 40 está llena de sorpresas, como esta imprevista interrupción por animales en el camino (Foto Mundo Maipú).

También valora los lazos humanos al subrayar: “Lo que más se disfruta de la travesía son los días de camaradería que se viven con los otros competidores; después de tantos años, seguimos en contacto, porque se crearon lazos de amistad muy fuertes durante esos días”.

Una anécdota

Para finalizar, recuerda con nostalgia y admiración una anécdota que, según él mismo afirma, “merece un párrafo aparte”. Se trata de la historia de Alejandro, un joven que trabajaba en una pizzería de Buenos Aires y había logrado juntar dinero sólo para realizar la mitad de la competencia, hasta Malargüe. Rubén describe a Alejandro como un “ángel, siempre servicial” y conmemora todas las veces en las que Alejando se frenó, en medio de la ruta, para ayudar a otros competidores cuando sufrían algún desperfecto técnico, entre ellos al famoso piloto Cyril Despres.

Remata la historia con un final feliz: “Al llegar a Malargüe, la gente ya se había enterado de la bondad de Alejandro, por lo que sus compañeros de trabajo le juntaron dinero para que pudiera terminar la competencia, a la vez que le pagaron el pasaje de avión a su esposa y su hijo recién nacido para que lo vieran finalizar la competencia”.

FUERTE. La Amarok de Iris y Rubén soportó los 900 kilómetros de ripio de la ruta 40 sin pinchar siquiera una cubierta (Foto Mundo Maipú).
FUERTE. La Amarok de Iris y Rubén soportó los 900 kilómetros de ripio de la ruta 40 sin pinchar siquiera una cubierta (Foto Mundo Maipú).

Cyril Despres también quiso agradecer a Alejandro “en reconocimiento de sus actitudes a lo largo del camino”, cuenta Rubén y relata que “Cyril le regaló sus botas, pechera y casco” y “cada vez que viene a la Argentina, visita a su gran amigo de ruta, Alejandro”.