El dolor de cadera no tiene edad
Desde Sanatorio Allende te contamos cuáles son los dolores de cadera que más afectan a los adultos jóvenes y cómo tratar cada uno de ellos.
El dolor de cadera en adulto joven suele pasar desapercibido por quien lo padece y puede estar relacionado a diferentes causas. Pudiendo presentarse tanto en hombres como en mujeres, entre los 17 y 45 años, su manifestación afecta no solo las actividades de la vida diaria sino también las recreativas y deportivas. Por esta razón, es necesario consultar con un profesional médico para realizar un examen clínico que permita conocer el origen de la molestia y, así, sugerir cuál será el tratamiento más adecuado en cada caso.
Displasia de cadera

El tratamiento para la displasia de cadera del adulto joven dependerá según la manera en que el síntoma interfiere en su calidad de vida. Es decir, en pacientes asintomáticos se recomienda hacer controles radiológicos anuales y, de acuerdo a los resultados obtenidos, se evaluarán las alternativas terapéuticas. En aquellos casos en que las personas manifiestan síntomas, el profesional médico indicará realizar controles radiológicos periódicos y hacer ejercicios de rehabilitación y fortalecimiento muscular. En los pacientes con dolores más severos se puede llegar a realizar una intervención quirúrgica con el fin de reorientar el acetábulo para lograr una mayor cobertura de la cabeza femoral.
Pinzamiento Femoroacetabular

Pero, ¿dónde duele la cadera? El dolor articular de la cadera se presenta en la región inguinal, pudiéndose irradiar hacia el glúteo formando una “C” que pasa por el trocánter mayor.
¿Cómo cuido mi cadera?
Mantener un peso saludable.
Con un peso adecuado la cadera trabaja con cargas menores manteniendo así mejor su movilidad con menor esfuerzo. De lo contrario, afecta a las articulaciones de carga, principalmente la cadera y la rodilla. Con un peso adecuado la cadera trabaja con cargas menores manteniendo así mejor su movilidad con menor esfuerzo.
Cuidar posturas y hábitos de trabajo/estudio.
El sedentarismo lleva a soportar presiones excesivas durante mucho tiempo en la articulación. En el caso de pasar muchas horas diarias en una silla, es conveniente que sea alta, para evitar la flexión excesiva de cadera. Sentarse con los dos pies apoyados y sin cruzar las piernas. Asimismo, se recomienda cada tanto pararse y caminar unos pasos permitiendo la movilidad articular.