Dejar a tu mascota en el auto puede ser mortal
Es verano, y las temperaturas superan los 30 grados en general. Cuando dejamos el auto estacionado al sol, se produce en él un efecto invernadero. La temperatura del interior aumenta rápidamente, y en cuestión de minutos puede superar en 20 o más grados la ya elevada temperatura de las calles. Sobra decir lo peligroso que este incremento de temperatura puede ser para cualquier ser vivo en nuestro vehículo. Dejar a nuestras mascotas en un auto estacionado al sol es exponerlas a un peligro de muerte.
¿Por qué es tan peligroso el calor para nuestras mascotas?
A diferencia de los seres humanos, las mascotas (en esta nota hablaremos de perros y gatos fundamentalmente, pero es igualmente peligroso para bebés, niños y ancianos) no tienen la misma facilidad de regular su temperatura corporal. Los humanos sudamos, y con ello evitamos un aumento excesivo de nuestra temperatura corporal. Los perros y los gatos no tienen glándulas sudoríparas, y regulan su temperatura mediante el jadeo o mediante la ventilación en zonas con poco pelo. Imaginá estar sentado en un auto con un tapado de piel sin capacidad alguna de transpiración.
Los animales se acaloran mucho más rápido que nosotros, y llegan antes a la peligrosa situación de golpe de calor. Un golpe de calor ocurre cuando los sistemas de refrigeración de un ser vivo (pensá en el sistema de refrigeración de un coche) no logran evitar que su temperatura corporal supere el óptimo vital. Cuando tenemos fiebre estamos acalorados o ateridos, y la diferencia con respecto a nuestra temperatura normal no suele superar los dos grados centígrados. Es un equilibrio preciso y realmente delicado.
Si la temperatura corporal de un animal supera los 40 grados, un golpe de calor le puede provocar daños cerebrales irreversibles, e incluso la muerte. Lo peor de todo es que sucede mucho más rápido de lo que creemos: cuando la temperatura exterior es de unos cómodos 26 grados, un auto cerrado al sol se pone a 48 grados en menos de media hora. Imagina uno estacionado en pleno sol con 38 grados de temperatura.
¿Qué puedo hacer para evitar este peligro a mi mascota?
Parece obvio, pero los casos de animales fallecidos en autos estacionados al sol siguen repitiéndose año tras año. Si es absolutamente indispensable dejar al animal en el vehículo, buscá sombra, asegúrate de que la ventanas estén bien abiertas y de que el animal dispone de agua fresca en abundancia.
Valorá la posibilidad de parar en lugares que permiten la presencia de animales de compañía, y llevalos con vos. Planificá tu viaje teniendo a tus mascotas en cuenta, y pensá si es absolutamente necesario viajar con ellas en verano. Por mucho que las eches de menos, estarán mucho mejor en casa que atrapadas en el asfixiante interior de un auto al sol.
¿Qué hago si encuentro una mascota encerrada al sol en un auto?
Si ves a un animal solo dentro de un auto en un día de calor, anotá el color, modelo y número de patente del auto. Intentá localizar al dueño en los edificios cercanos, o llamá a las autoridades humanitarias o a la Policía. Hacé que alguien vigile al perro. No dejés el lugar hasta que la situación se haya resuelto.
Si las autoridades son irresponsables o demasiado lentas y la vida del animal parece estar en peligro inminente, buscá un testigo (o varios) que sostendrá tu evaluación, tomá medidas para sacar al animal del auto y luego esperá a que lleguen las autoridades.
Observá si hay síntomas de golpe de calor como agitación, sed excesiva, saliva espesa, jadeo intenso, letargo, falta de apetito, lengua oscurecida, latidos acelerados, fiebre, vómitos, diarrea sanguinolenta y falta de coordinación. Si un perro muestra alguno de estos síntomas, sacalo del calor y llevalo preferentemente dentro de un vehículo con aire acondicionado y luego a un veterinario inmediatamente.
Dale agua para beber y si es posible rociá al perro con una manguera de jardín o sumergé su cuerpo en agua fresca (no congelada) hasta dos minutos para bajarle la temperatura corporal gradualmente. Podés también ubicar a la mascota frente a un ventilador. Aplicarle toallas mojadas frescas (pero no demasiado frías) por el estómago y el pecho, también puede ayudar. Tené cuidado de no enfriar por demás al animal.
Para evitar cualquier situación que ponga en peligro a tu mascota, o a cualquier ser vivo, nunca la dejés encerrada en el auto.
Fuentes: veoverde.com / diariomotor.com