Temas del día:

Una película clase B

El joven dejó instrucciones claras para las tres personas a las que citó en una esquina determinada de un hotel de Hong Kong, no muy alejado de la base de la CIA en el consulado de Estados Unidos.

16 de junio de 2013 a las 06:18 p. m.
Yolanda Monge (El País, de Madrid)
Una película clase B

Edward Snowden se consideraba un espía, por lo que actuó como tal, alejado de medios que pudieran dejar rastro e introduciendo en su encuentro con sus contactos un toque que daría para una película de espías clase B. El joven dejó instrucciones claras para las tres personas a las que citó en una esquina determinada de un hotel de Hong Kong, no muy alejado de la base de la CIA en el consulado de Estados Unidos.

Glenn Greenwald (abogado y bloguero experto en derechos civiles que desde el año pasado es columnista del periódico británico The Guardian); Ewen MacAskill (redactor del mismo diario británico) y Laura Poitras (realizadora de documentales especializada en vigilancia). Debían situarse cerca de un hotel de ese territorio chino y preguntar sobre cómo llegar a otra parte del hotel en voz alta. Si todo marchaba como estaba previsto, la fuente pasaría por delante de ellos caminando y con un cubo Rubik en sus manos.

El trío cumplió con el protocolo y ante ellos apareció Snowden. Greenwald dijo después que le impresionó que un chico tan joven estuviera involucrado en semejante caso. Snowden parece mucho menor de 29 años. El joven analista les hizo notar que ellos también estarían en peligro por publicar la historia. Sin embargo, hoy todo el mundo está al tanto de lo sucedido.