Temas del día:

Otra forma de aprender, con café e historias

En el Monserrat impulsan un “conversatorio”, un espacio de charlas informales entre estudiantes y personalidades de la cultura, el arte o la educación. La idea es generar un encuentro distendido e interesante, alejado de las clases tradicionales en un aula.

21 de septiembre de 2014 a las 12:02 a. m.
Otra forma de aprender, con café e historias
Distendidos. Los chicos del “Monse” participaron del “conversatorio” con el director del museo Deodoro Roca (La Voz/Martín Baez).

Una charla de café inspiradora, motivadora e interesante. Así describieron los alumnos de séptimo y sexto años del Colegio Nacional de Monserrat el encuentro que tuvieron esta semana con Feliciano Supaga, el director del museo Deodoro Roca, de la localidad de Ongamira. Una veintena de estudiantes participaron el lunes, primero, y el jueves, después, de una experiencia piloto de encuentro distendido de enseñanza.Se reunieron alrededor de la lustrada y larga mesa de madera en la imponente sala del Consejo Asesor para participar del proyecto piloto "Un café para contar historias", organizado por el programa de Gestión Cultural del colegio. Hubo, claro, café y medialunas. La idea es implementar un "conversatorio", experiencia novedosa en la institución pero que se utiliza en universidades del país y del mundo. Es simple: se convoca a personalidades de la comunidad a conversar sobre algún tema, como en un bar.José Camaño, profesor de Filosofía y encargado del programa, aseguró que el objetivo es sustituir la clase tradicional con un espacio de charlas sobre historias que tienen que ver con la cultura, el arte, la educación, la política y la actualidad.Se trabaja con un expositor invitado y se agrupa a alumnos de distintas secciones de los últimos años, con la intención de que no se reproduzca lo que acontece en un aula. "El motivo del proyecto es que se ahonde en el interés de los estudiantes y que no sea más que un disparador para volver a unir la cultura con lo estrictamente educativo. Es un abordaje distinto y una estrategia que permite mostrar hasta dónde los jóvenes pueden abordar un tema que no esté previamente preparado", sostuvo Camaño.El conversatorio es un espacio libre donde cada uno puede opinar lo que quiera sin preocuparse por la calificación. Lo que se pretende es que las charlas sirvan a los adolescentes en distintos ámbitos de la vida, no sólo en lo profesional o intelectual. Feliciano Supaga opinó: "Esta es una experiencia fantástica. Una charla de café de este tipo, una vez por semana, enseña también a tomar un café de otra manera". Encuentro con Deodoro La charla con Supaga comenzó con anécdotas sobre la vida de Deodoro Roca, uno de los impulsores de la Reforma Universitaria de 1918, abogado, pintor y, básicamente, librepensador cordobés de enorme influencia en toda América latina. El director del museo habló de las vacaciones de Roca en Ongamira y de lo que su figura supuso para el movimiento reformista, pionero en el mundo, que promovía la participación estudiantil en el gobierno universitario, la democratización del nombramiento docente y la ruptura con el sistema "monárquico" y "monástico" existente entonces."Al Manifiesto Liminar habría que estudiarlo en el colegio como una obra; habla de cosas interesantes como dar importancia al alumno en el proceso de aprendizaje", opinó Valentina Clariá, una de las estudiantes, en relación a la proclama reformista redactada por Roca cuando tenía 28 años.La charla transitó más o menos por estos términos en un ambiente distendido y coloquial. Una de las alumnas preguntó por qué Deodoro Roca era tan conocido en otros países y tan poco en Córdoba. Supaga respondió que siempre fue una especie de "prócer olvidado". "Al museo llegan españoles consultando por Deodoro y también abogados recibidos en la UNC que me preguntan quién era", explicó.Después se habló de Roca como alumno del Monserrat y de sus ilustres compañeros de curso, como el poeta y ensayista Arturo Capdevila. "Que haya estudiado acá es inspirador", comentó otra estudiante.La conversación derivó después en las anécdotas más curiosas. Algunas relacionadas al museo en Ongamira y, otras, a algunos de los célebres alegatos de Deodoro como abogado. El más celebrado fue "el juicio del toro", aquel en el que Roca defendió a un toro (no a su dueño), que embistió a un turista santafesino que provocó al animal en el campo.La charla de café derivó en los tiempos de la Justicia, entonces (década del '30) y hoy, y en la actualidad de los escritos del pensador cordobés.

Para motivar

“Mi experiencia en el nivel universitario me llevó a promover esta experiencia piloto dadas las carencias y la falta de motivación que uno encuentra en los jóvenes que llegan a la Universidad al tratar temas diversos”, dijo el profesor de Filosofía José Camaño.