Violencia preocupante
Nada justifica que una campaña electoral se dirima a los tiros o que los candidatos sean intimidados y abucheados en la vía pública, por lo que es necesario un llamado a la cordura en el país.
Una larga lista de episodios violentos ocurridos en distintas partes del país han enturbiado la campaña electoral. Una inquietante avanzada de ataques y amenazas que tiene escasos antecedentes en cuanto a elecciones de medio término realizadas en el país desde el retorno a la democracia, en octubre de 1983. Por sus características, algunos hechos parecen estar vinculados con el proceso electoral, como el ataque a pedradas que sufrió el 22 de septiembre el primer candidato a diputado nacional por el Frente Renovador e intendente de Tigre, Sergio Massa, mientras encabezaba una caravana en el partido bonaerense de La Matanza.Sin embargo, la prolongación de una avanzada protagonizada por forajidos devenidos en militantes políticos o por delincuentes que adscriben al submundo de la mafia, tuvo su pico de mayor tensión el 11 de este mes, cuando varios encapuchados balearon la casa del gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti.El mandatario atribuyó el ataque a una reacción de grupos de narcotraficantes por las medidas que ha puesto en marcha en la provincia en la lucha contra ese delito; aunque la balacera quedó enredada, también, en el marco de una campaña con inusuales índices de crispación.La sucesión de hechos intimidatorios había arrancado antes de las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (Paso) que se formalizaron el 11 de agosto. El propio Massa fue objeto, a fines de julio, de un atraco en su casa en Tigre, cuya autoría fue adjudicada a un suboficial de la Prefectura Naval. Fue un proceso embarrado por versiones que dieron cuenta de una presunta zona liberada para dañar la imagen del candidato y su promesa de impulsar leyes desde el Congreso nacional tendientes a combatir la ola de inseguridad en el país.Una veintena de acciones intimidatorias se anotaron desde entonces; entre otras, las que tuvieron como blanco al dirigente radical chaqueño Ángel Rosas; al candidato a senador por la coalición Unen, Fernando "Pino" Solanas, y a la agrupación que en Jujuy lidera la dirigente de Tupac Amaru y postulante a diputada, Milagro Sala.El ensañamiento excedió el límite de las pasiones y es hora de poner paños fríos a los discursos de barricadas y a los provocadores. Por caso, una reseña de estas conductas encuentra al dirigente kirchnerista Luis D'Elía justificando la agresión que sufrió Massa, al señalar que "fue la reacción de un pueblo que peleó en la ruta y que no quiere volver a los '90". Un alegato repudiable de un personaje que aún goza de la protección del poder.Nada justifica que una campaña electoral se dirima a los tiros o que los candidatos sean intimidados y abucheados en la vía pública por facciones adversarias. Es necesario llamar a la cordura y apaciguar los ánimos en bien de una democracia de por sí bastante maltratada.

