El valor de la responsabilidad
Córdoba: vuelven las multas por estacionar en cordones pintados de amarillo y rojo
La fase de distanciamiento social en la que se encuentra la ciudad de Córdoba implica un flujo importante de gente en las calles. Hay actividades que siguen restringidas, pero el movimiento de personas ha aumentado de modo considerable. Por eso, poco a poco, y aunque nos parezca increíble, resurgen los malos hábitos de los conductores de vehículos y se complica el tránsito; por ejemplo, en la zona céntrica.
Al comienzo de la cuarentena, la Municipalidad de Córdoba liberó el estacionamiento en el área central. Los conductores interpretaron esa libertad como la posibilidad de hacer lo que más les conviniera. Estacionaban en cualquier lugar disponible, sin medir consecuencias. Además, durante varias semanas, los favoreció el paro de transporte.
Pero ahora, cuando los colectivos circulan con regularidad y cuando la cantidad de autos y de motos creció bastante, se advierte que no se puede estacionar en cualquier lugar y de cualquier modo. En consecuencia, la Municipalidad resolvió que desde esta semana vuelve a tener vigencia la señalética horizontal del área central, lo que implica el regreso de las multas por estacionar en calles cuyos cordones se encuentran pintados de amarillo o de rojo.
Si el cordón está pintado de amarillo, sólo está permitido un detenimiento momentáneo para ascenso y descenso de pasajeros. Si está pintado de rojo, se prohíbe tanto la detención como el estacionamiento.
De momento, estacionar en sectores pertenecientes al servicio del estacionamiento medido municipal que no se encuentren demarcados por dichos colores sigue siendo libre y gratuito.
Pero cada quien, por puro sentido común, debiera darse cuenta de que esto no durará para siempre. A medida que la ciudad recupera el ritmo que la caracterizaba antes del coronavirus, volvemos a encontrarnos con los mismos problemas que padecíamos entonces. Y si el caos de tránsito sólo resulta controlable con inspectores en las calles con sus talonarios de multas, la Municipalidad deberá aumentar su personal disponible para esta tarea y controlar lo que ocurre, para evitar que se extienda el desorden. Para que se entienda: ante la vigencia de una norma cualquiera, sobre todo cuando es clara y de larga data, el conductor la conoce y sabe que debe acatarla si no quiere ser multado.
En última instancia, en el tránsito vale aquello que vastos sectores sociales reclaman en el campo de la cuarentena. Si se demanda libertad de movimiento en nombre de la responsabilidad social individual, porque se afirma que se sabe cómo prevenir el contagio, aquí ocurre exactamente eso: que cada quien se comprometa y actúe con la cuota de responsabilidad que le cabe.

