Una iniciativa ponderable
Es auspicioso el proyecto de la Universidad Nacional de Córdoba para implementar un protocolo que atienda casos y denuncias de violencia de género dentro de ese ámbito académico.
Pese a las profusas campañas de toda índole que se difunden a nivel global tendientes a erradicar la violencia de género, la mayoría de las estadísticas sobre episodios de esas características sigue arrojando cifras inquietantes. Situaciones entroncadas en la más repudiable violación a los derechos humanos que deben ser abordadas con medidas preventivas y de concientización en todos los estamentos estatales y privados del quehacer cotidiano. Al respecto, resulta auspicioso el proyecto que tiene en agenda la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) para implementar un protocolo que atienda casos y denuncias de violencia de género dentro de ese ámbito académico.La iniciativa –que debe ser refrendada por el Consejo Superior de la Casa de Trejo– contempla acciones concretas de intervención institucional ante casos de violencia contra las mujeres, sin distinción entre docentes, no docentes, estudiantes, investigadoras o personas que eventualmente prestan servicios en la Universidad.Se trata de una medida acertada que debería servir de referencia para el gigantesco universo de dependencias que operan en la administración pública y en el ámbito privado, en la batalla por terminar con la vulnerabilidad de las mujeres ante las reprochables conductas machistas.El plan de acciones y herramientas para prevenir, atender y sancionar las violencias de género en el entorno de la UNC cuenta como principales líneas de acción "la prevención, la intervención institucional frente a los casos verificados y la sistematización de información para conocer a fondo las características de los hechos".La avanzada, por cierto, se relaciona con manifestaciones que suelen ser habituales y pocas veces denunciadas: desde los comportamientos discriminatorios y ofensivos hasta las agresiones físicas o el acoso sexual.Los antecedentes sobre este delicado asunto reflejan índices aciagos: una investigación de la propia UNC determinó que el 15 por ciento de los casi 700 docentes encuestados conocía algún tipo de acoso sexual dentro de la Universidad. Y otro estudio mostró que el 60 por ciento de los alumnos había oído comentarios discriminatorios.Sin embargo, el proyecto, aun valorable, no debe sustituir el rol que le cabe al Estado de hacer cumplir las normativas vigentes en materia de igualdad de género y, de manera específica, en lo referido a la violencia contra la mujer.Liliana Rainero –coordinadora del Programa de Género de la UNC– señala que el plan pone en foco la voluntad de la Universidad de no desentenderse de esta problemática y expresa el compromiso de prevenirla, en primer lugar, como de sancionar los episodios de violencia.Es un buen punto de partida, pero la conciencia colectiva y las acciones gubernamentales serán esenciales en el camino a recorrer para eliminar toda violencia contra la mujer.

