Una herramienta cívica ineludible
El debate entre candidatos es necesario para que los ciudadanos puedan contrastar las propuestas e ideas antes de comprometerse con el acto democrático de votar.
Pese a los largos ciclos electorales que registra la Argentina desde la restauración de la democracia, en 1983, persiste una vieja controversia que tiene como protagonistas a los principales postulantes a ocupar cargos ejecutivos y legislativos: la falta de debates públicos de propuestas en sus diferentes formatos. El debate es una herramienta de alto valor cívico, sin la cual los ciudadanos quedan privados de conocer de manera directa y minuciosa lo que proponen aquellos dirigentes que se postulan para representarlos en los distintos niveles de la gestión pública.No es un dato novedoso que los debates preelectorales televisados se imponen en las democracias más consolidadas del mundo, además de figurar en diferentes encuestas como un hecho político de gran interés para la sociedad en su conjunto. Rehuirlos causa decepción.A menos de un mes de los comicios que se celebrarán el 5 de julio en la provincia de Córdoba, la oficialista alianza Unión por Córdoba –que lleva como candidato a gobernador a Juan Schiaretti– puso trabas al debate convocado por El Doce y La Voz del Interior .Los requisitos insalvables que puso el comando de campaña de Schiaretti para participar en esa mesa de discusión hicieron inviable la posibilidad de que los cordobeses presenciaran, en vivo y en directo por televisión, las ponencias de los aspirantes con más chances de suceder en el cargo al gobernador José Manuel de la Sota.La contradicción de esa actitud negativa es evidente si se la coteja con la aspiración del propio De la Sota a participar en un debate público y por TV con otros candidatos presidenciales. Y cabe recordar que el mismo De la Sota rehuyó un debate abierto en 2011, cuando fue elegido.Lo que es más grave, esa actitud también choca con la percepción de los ciudadanos. Un relevamiento elaborado en todo el país por la consultora Ipsos determinó que el 75 por ciento de los argentinos considera importante que se realice un debate entre los precandidatos presidenciales de cara a las elecciones de este año. Y, dentro de ese universo, un 71 por ciento asegura que se sentaría frente al televisor para ver y escuchar las propuestas políticas de los postulantes de los distintos partidos y coaliciones.Los debates preelectorales son de utilidad tanto para la comunidad –que tiene el derecho a informarse– como para los dirigentes anotados en la contienda.Por esa razón, es crucial que los candidatos sepan que la base de su credibilidad radica en no eludir la exposición de sus ideas y, sobre todo, contrastarlas con las de sus adversarios.La imagen de la "silla vacía" no contribuye a levantar el grado de apatía que ha ganado a la muchedumbre frente al renovado desafío electoral. Pero intereses mezquinos superan muchas veces la necesidad de las mayorías.

