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Un triste espejo

Las demandas de ayuda social aumentaron 40 por ciento en el año, lo que muestra la gravedad de la crisis. Todos los gobiernos deben buscar respuestas de fondo a la caída económica.

02 de septiembre de 2014 a las 12:01 a. m.
Un triste espejo

Los organismos provinciales y municipales, así como las organizaciones civiles, han advertido en los últimos meses un fuerte aumento en los pedidos de ayuda social. El incremento se nota en los sectores más humildes de la población, pero comenzó a ser visible también en los barrios de clase media de Córdoba. Este fenómeno no es sólo palpable en la amplia geografía de esta provincia, sino que incluye a todo el país. Los pedidos de ayuda social comenzaron a crecer en número a partir del deterioro de la economía.Córdoba es la provincia que tiene un mayor registro de pedidos de ayuda social, por la crisis en la industria, que ya registra un año de números negativos, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).Primero, fue visible la eliminación de turnos de trabajo y de contratos eventuales; luego las fábricas acudieron a las suspensiones y, hoy numerosos establecimientos realizan esfuerzos denodados para mantener sus planteles.En ciertos sectores, como la industria frigorífica, se cerraron dos plantas, lo que dejó cientos de cesanteados. La situación es, además, crítica en las industrias automotriz y de maquinaria agrícola, y en el sector metalmecánico.La falta de trabajo y el encarecimiento de los alimentos llevan a que miles de cordobeses se acerquen a los centros de ayuda oficial y de las organizaciones civiles para pedir comida. La canasta de alimentos que este diario mide cada mes en las principales bocas de venta subió un 46 por ciento en los últimos 12 meses. La carne y los embutidos aumentaron 45 por ciento en un año.El Ministerio de Desarrollo Social admite que los reclamos de ayuda superan 40 por ciento en relación con los que existían a comienzos de año. La Provincia afirma que destina 430 millones de pesos a distintos planes de asistencia para los sectores más carecientes. La Municipalidad de Córdoba, a su vez, registra 83 mil beneficiarios del programa Vale lo Nuestro, que entrega 80 pesos para alimentos por persona, además de contribuir con unos 60 millones de pesos para socorrer a 40 comedores para niños y jóvenes, aunque esos montos resultan insuficientes.La magnitud de las cifras demuestra la profundidad de la crisis. Resulta imperioso, entonces, que los gobiernos de distintos niveles aúnen sus esfuerzos para concurrir en auxilio de las familias que lo necesitan.Sin embargo, la primera obligación para corregir este grave cuadro –que podría degenerar en situaciones explosivas– corresponde a las autoridades nacionales, que deben poner en marcha un plan antiinflacionario que evite el encarecimiento de los alimentos y vuelva a generar la confianza necesaria para las inversiones. Estas permitirán recuperar la producción y el empleo. Cualquier otro programa será de resultados fugaces y vanos.