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Un tiempo de mesura

Tras las elecciones legislativas, se impone una actitud de prudencia y acción por parte de las fuerzas políticas, pues las urgencias en materia de seguridad y pobreza así lo imponen.

29 de octubre de 2013 a las 12:01 a. m.
Un tiempo de mesura

El primer dato destacado de los comicios legislativos del domingo último es la aparición de un mapa multicolor en todo el país, donde las principales fuerzas políticas se repartieron triunfos en los 24 distritos.

Es cierto que tienen mayor peso las victorias opositoras en los cinco distritos más grandes
 –provincia y Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza–, pero está claro que una geografía multipartidaria tiñó las recientes elecciones nacionales.

El kirchnerismo, única fuerza que presentó candidatos en todo el país bajo la fórmula del Frente para la Victoria, quedó consagrado como la primera minoría. Sin embargo, las derrotas en los distritos mencionados, así como en 20 de los 24 partidos del conurbano bonaerense, deben imponer a esta fuerza una actitud de mesura y prudencia, que no se vio en las manifestaciones de sus dirigentes en la noche del domingo.

Palabras soberbias y una celebración impensada dominaron las reacciones iniciales del oficialismo, que sintió la ausencia de Cristina Fernández en el tramo final de la campaña. Nada tuvieron que ver en ese sentido las arengas del vicepresidente Amado Boudou y del jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, dirigidas más a la interna partidaria que a la sociedad.

Los dirigentes kirchneristas olvidaron reconocer el triunfo opositor y el mensaje depositado en las urnas por millones de argentinos.

La inseguridad, la inflación y el temor a perder el empleo hubieran merecido palabras de atención de parte de una agrupación que hace una década se mantiene en el poder y enfrenta ahora grandes desafíos sociales y económicos.

La soberbia y un falso relato no conducirán a solucionar las urgencias planteadas con claridad por los votantes que rechazaron en el país a los candidatos del oficialismo. A ellos se les debe una respuesta en cuanto a revertir las políticas que han producido estancamiento económico, elevada inflación y una incipiente pérdida de puestos de trabajo.

También corresponderá a la oposición triunfante señalar los errores del Gobierno y apuntalar las políticas que contribuyan a corregir el rumbo. Su presencia en el Congreso, aún controlado por el kirchnerismo, será un gesto de madurez para hallar las soluciones necesarias.

La apelación a la unión nacional y al consenso debe transparentarse en los hechos, evitando las clásicas divisiones entre los triunfadores en una elección de medio término.

La mayor responsabilidad en esa búsqueda debe ser asumida por la Presidenta, una vez que recupere la salud. Las primeras señales en la noche del domingo no fueron auspiciosas en esa dirección.

La paciencia y voluntad democrática de la sociedad merecen por parte de sus gobernantes una respuesta prudente y adecuada a sus reclamos.