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Un llamado de atención

La movilización y el paro, el primero que se concretaría contra el presidente Mauricio Macri, constituyen un llamado de atención para todos los actores involucrados, no sólo para las autoridades. Gremios industriales protestan el 7 de marzo y la CGT amenaza con un paro

08 de febrero de 2017 a las 12:51 a. m.
Un llamado de atención
Cúpula. Los cegetistas, durante la reunión del 2 de febrero en la que decidieron una movilización de gremios fabriles y amenazaron con un paro. (DyN)

La Confederación General del Trabajo (CGT) anunció una movilización para el 7 de marzo y una medida de fuerza para la segunda quincena de ese mes.

De acuerdo con las manifestaciones de los principales referentes sindicales, ambas protestas tendrían una alta adhesión, a la que se sumarán las fuerzas políticas opositoras al Gobierno nacional.

La movilización y el paro, el primero que se concretaría contra el presidente Mauricio Macri, constituyen un llamado de atención para todos los actores involucrados, no sólo para las autoridades.

En primer lugar, para la actual administración, que al cabo de casi 14 meses de gestión no logra revertir la caída de la economía que se insinuó a fines de 2015.

Las medidas adoptadas eran imprescindibles para frenar el deterioro que presentaba la macroeconomía.

Sin embargo, una inflación elevada, la pérdida de puestos de trabajo y la consiguiente caída del consumo derrumbaron aún más la actividad, en especial en la industria y la construcción.

El Gobierno debe encontrar los instrumentos que reviertan la baja en el consumo y alentar la creación de puestos de trabajo que modifiquen la caída del empleo formal.

Las medidas de fuerza debieran ser también un llamado de atención para los propios dirigentes gremiales, que están obligados a realizar aportes sustentables para la reversión de la coyuntura.

Las fotos de miles de argentinos realizando colas interminables para trasladarse a Chile y Brasil, entre otros puntos, muestran que los países vecinos tienen un menor costo de vida que la Argentina.

La cuestión salarial y los convenios laborales restan competitividad a la producción y oferta argentinas.

La readecuación del convenio de los petroleros para incentivar las inversiones en el yacimiento Vaca Muerta, y por ende el empleo, es parte de la alerta para el campo sindical.

No es el único factor. Influyen también las excesivas cargas impositivas de los tres niveles del Estado, que no logran reducir los elevados déficits pese a una presión impositiva récord, además de una inflación indomable.

El Gobierno deberá escuchar con atención los planteos gremiales; los empresarios tendrán que asumir los desafíos que presenta el nuevo contexto global, y los sindicatos deberán efectuar sus aportes para enmendar situaciones insostenibles. La oposición, finalmente, debería mostrar propuestas antes que la suma de protestas insustanciales.

Si la Argentina no corrige su falta de competitividad, los puestos de trabajo no se recuperarán y las tensiones entre los distintos sectores económicos se incrementarán.