Un "juicio" absurdo y agraviante
El Gobierno nacional y sus apoyaturas en los medios de comunicación pretenden desacreditar al periodismo independiente.
El "juicio" a medios de comunicación y periodistas llevado a cabo hace unos días en la histórica Plaza de Mayo de la Capital Federal, además de carente del mínimo valor jurídico y político y de haber sido irrelevante desde el punto de vista del número de asistentes, debe ser tomado como lo que fue inicialmente: un acto de barricada auspiciado por amigos del Gobierno, aunque sólo un funcionario estuvo en el lugar.
Mucho más graves son las sucesivas andanadas del ex presidente Néstor Kirchner contra los medios o la "concentración mediática"; acusa a aquellos de ser "la principal oposición". Hay que sumar también los "escraches" y difamaciones contra periodistas y medios, por lo general expresados en afiches callejeros anónimos o en mensajes difundidos por Internet. Todos esos actos forman parte de una misma campaña contra el periodismo independiente, contra los medios que critican al oficialismo o que informan lo que simplemente sucede en el mundo real.
Porque de eso se trata, de que el Gobierno intenta convencer a la gente de que la realidad es muy distinta a la que pintan los medios; que las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) son exactas; que no existen la inflación, el desempleo ni la pobreza o que están en baja; que las denuncias sobre corrupción o coimas son falsas; que el conflicto agropecuario fue fogoneado por los medios "opositores", al igual que la oposición a la ley de radiodifusión.
Pero la ciudadanía no le cree al Gobierno porque, aunque no lea los diarios ni vea o escuche radio y televisión, tiene que ir obligatoriamente al supermercado, pagar el boleto de ómnibus, comprar remedios en la farmacia o ropa y útiles escolares, y de vez en cuando tomar un taxi. Hasta el secretario de la CGT, Hugo Moyano, que aparece como un aliado de la estrategia oficialista, ha dicho varias veces que los únicos índices de inflación son los de las góndolas.
Pero en el mini acto de Plaza de Mayo se escuchó otra cosa más grave, que entra en el ámbito de la mentira y la infamia: la acusación indiscriminada de que los medios y sus principales periodistas apoyaron al último régimen militar y sus métodos de represión ilegal, en los años \'70.
Es falso: los principales diarios nacionales y provinciales denunciaron y condenaron al terrorismo de Estado así como también advirtieron del clima de violencia irracional desatado por la guerrilla terrorista de izquierda (Montoneros, ERP y otros). Y esto es quizá lo que no le gusta al Gobierno. Los medios, en su gran mayoría, jamás apoyaron la tortura, la desaparición de personas o las ejecuciones clandestinas, sino todo lo contrario, y siempre reclamaron la vigencia de los derechos constitucionales y el rápido retorno al Estado de derecho y a la democracia, como quedó expresado en todos los documentos de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa), a disposición de cualquier interesado.

