Un contexto social doloroso
El contexto es apabullante, como también es perceptible el escaso poder de reacción de las gestiones provinciales y municipales ante una realidad que desde hace años ha sumergido a miles de vecinos en el olvido y en la imposibilidad de desarrollar una vida digna. Tienen 15, 16 y 17 años, y los acusan de matar por droga. Gran Córdoba, con el peor cuadro social junto con Santiago del Estero, según Indec
La marginalidad social que se extiende a vastos sectores barriales de la ciudad de Córdoba revela los efectos dramáticos de una situación que parece haber superado la capacidad de reacción y contención del Estado y que se visibiliza cada vez con mayor frecuencia en las crónicas policiales.
Los profusos planes de asistencia que se implementan desde las áreas gubernamentales ya no alcanzan para revertir semejante cuadro de pauperización; de la misma forma que se han revelado como estériles los aprestos de seguridad barrial puestos en marcha por la Policía de la Provincia para combatir a una violencia urbana que se cobra vidas casi de manera cotidiana, por el tráfico de estupefacientes o por disputas entre sectores antagónicos de las barriadas.
Informes que publicamos en estos días ponen en foco estadísticas funestas sobre la violencia que se registra en los asentamientos marginales que circundan a barrio Marqués Anexo, una zona cruzada desde hace mucho tiempo por la pobreza, las drogas y la criminalidad.
Los antecedentes en ese aglomerado urbano crítico son de terror y llaman a la reflexión: desde 2004 hasta estos días, 23 chicos y adolescentes murieron de manera violenta en ocasión de robos o por pendencias a causa de las drogas.
La complejidad social se expande a otros segmentos caracterizados por el desapego. Entre estos, Ciudad de los Cuartetos, un barrio edificado durante la década pasada, al noroeste de la ciudad, para albergar a familias carecientes.
En las últimos días, el barrio volvió a ser noticia por el crimen de un presunto adicto de 21 años. Lo que lacera los sentidos es que el homicidio habría sido obra de una patota de chicos de 15, 16 y 17 años que reportarían a un narco.
El contexto es apabullante, como también es perceptible el escaso poder de reacción de las gestiones provinciales y municipales ante una realidad que desde hace años ha sumergido a miles de vecinos en el olvido y en la imposibilidad de desarrollar una vida digna.
En otro informe con motivo de los elevados índices de pobreza e indigencia que se registran en el Gran Córdoba, abordamos la problemática que sacude a la zona este de la ciudad.
Un sector donde se vulneran derechos básicos, como los servicios de agua potable, de cloacas, de transporte público, de salud y de educación, además del desempleo creciente y de la crisis alimentaria, que se intenta revertir con voluntad solidaria en los comedores comunitarios.
No hay excusas para que los tres poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) sigan displicentes frente a una realidad objetiva que condena a los más débiles y vulnerables.

