Un acuerdo necesario
Todos los sectores deberán ceder algo ante la propuesta del Gobierno nacional de un acuerdo económico-social, el que –además de precios y salarios– debe incluir cambios impositivos.
El presidente Mauricio Macri se apresta a lanzar en los próximos días la convocatoria a un acuerdo en el marco del Consejo Económico y Social. El objetivo es fijar metas de inflación para un período que, se presume, al principio será por seis meses, con la intención de desalentar las expectativas sobre el principal problema de la economía: la suba de precios y sus consecuencias. Controlar el histórico desafío de la Argentina obligará a los distintos sectores a buscar puntos en común y a ceder en sus posiciones.El primer gesto corresponderá al Estado nacional, pues la presión impositiva es una de las más altas de Latinoamérica y ello le quita competitividad a los productos que se venden al mundo. Sin un comercio exterior equilibrado, la Argentina sufre en forma periódica crisis de su balanza de pagos, lo que se traduce en pérdida de reservas del Banco Central.La devaluación aparece, entonces, como el salvavidas ocasional, que perjudica a quienes poseen ingresos fijos. La Argentina necesita reducir y hacer más eficiente el gasto público en todos los niveles del Estado.También los empresarios están obligados a hacer su aporte, pues será imposible desarrollar un mercado interno si hay una pérdida constante de poder de compra. Esta variable genera un achicamiento de la demanda y, por ende, un mercado doméstico pequeño y escuálido.También le cabe al Estado alentar una mayor competencia en determinadas actividades. Si los cambios facilitan nuevas inversiones en sectores concentrados, habrá una mayor oferta de bienes y servicios.Por último, el legítimo derecho de los trabajadores de una mayor participación en la renta nacional no puede concretarse a partir de posiciones cerradas y alimentadas por el revanchismo político. Los hombres del trabajo deben aceptar también discutir la productividad en el marco de una economía global, que genera cada vez mayores competencias y desafíos.Si todos los sectores ceden una parte de sus ambiciones, el corolario será un cambio impositivo para aliviar la carga sobre las empresas, el mundo del trabajo y las familias. Al mismo tiempo, esa reducción de la carga tributaria exige una mejor distribución de los ingresos para evitar que estos se concentren –y derrochen, en muchos casos– en los centros próximos al puerto.El país necesita este acuerdo económico y social para dejar atrás la carrera de precios y salarios, sentar las bases de un plan de expansión creíble y tender a una mayor igualdad social.Esa convergencia permitirá cerrar en forma paulatina la grieta que aún forma parte de la prédica y del discurso de ciertos sectores.Todos los sectores deben aprovechar esta oportunidad para mejorar las condiciones de vida en la Argentina.

