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Sintonía fina con la realidad

El incuestionable mensaje presidencial ante los industriales debe ahora traducirse en hechos concretos para evitar el doble discurso que ha caracterizado la gestión del Gobierno.

27 de noviembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Sintonía fina con la realidad

La presidenta Cristina Fernández pronunció el discurso político más importante desde que el 23 de octubre último ganó de modo contundente el derecho a un segundo mandato. Fue también la pieza oratoria más destacada de los últimos meses, incluso de la reciente campaña electoral, en la que no hubo debate ni grandes propuestas a la sociedad. En el cierre de la 17ª Conferencia Industrial, ante dirigentes de la Unión Industrial Argentina (UIA), sindicalistas y referentes sectoriales, la jefa del Estado planteó los grandes temas económicos que serán los ejes de la gestión que se iniciará formalmente el 10 de diciembre próximo. En líneas generales, nadie puede estar en desacuerdo con ellos. Es imposible desaprobar el concepto de que es necesario hacer "sintonía fina" en materia de subsidios, dólar, inflación e inversiones, como pidió la Presidenta.Las solicitudes sectoriales pueden ser justas y comprensibles para los dirigentes que las reclaman para sus actividades, pero quizá sean inconvenientes y costosas para el resto de la sociedad. Como bien dijo, la Presidenta de un país debe estar por encima del reclamo sectorial y gobernar para el interés colectivo. Pero olvidó la jefa del Estado que muchos de los desajustes gruesos que acusa el modelo no son fruto de la herencia de anteriores gestiones, ya que el kirchnerismo gobierna desde hace ocho años y muchos de los males que enumera han sido prohijados o alentados desde la conducción del Estado nacional. El Gobierno no es ajeno a los problemas que la sociedad le pide que resuelva de modo justo y equitativo.Durante estos cuatro años, Cristina Fernández usó en discursos públicos sólo cuatro veces la palabra "inflación", de acuerdo con investigadores del uso del lenguaje. Sin embargo, la suba generalizada de precios en los bienes y servicios de la economía por encima del dígito comenzó en 2006 y desde 2007 está virtualmente intervenido el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que ha distorsionado las cifras reales de inflación, actividad económica y crecimiento.Los subsidios comenzaron a aplicarse en 2002, con el aporte de las retenciones a las exportaciones de granos, para permitir que el ajuste que suponía la pesificación de los servicios públicos pudiera ser afrontado por los usuarios. El esquema se mantuvo durante el kirchnerismo porque era bueno para ganar elecciones, aunque fuera malo porque distorsionaba los restantes precios de la economía. Por caso, los argentinos disfrutamos por años de la energía barata, a pesar de que el precio subía en el mundo.Puede haber un cambio de discurso y de acción de la Presidenta hacia una política más racional en su contenido para todos los actores sociales. Pero será bueno que ese discurso se traslade en hechos y gestos concretos del Gobierno, a fin de evitar distorsiones con las verdaderas actitudes que demanda la realidad.