Sin tregua
El nuevo recorrido de la Costanera de la ciudad de Córdoba, entre los puentes Sagrada Familia y Turín, generó polémicas por acciones de delincuentes y medidas policiales confusas. Los vecinos siguen siendo víctimas.
El avance de la delincuencia urbana y sus diferentes modos de operar han colocado a la ciudadanía en un estado de temor continuo, tanto dentro de una vivienda como al movilizarse a pie o en automóvil por zonas barriales al parecer dominadas por los malhechores. Es cierto que se trata de un drama extendido en todo el territorio nacional. En ese contexto, la ciudad de Córdoba no es ajena a la acción delictiva que se consolida cada vez con mayor desparpajo y sin horarios establecidos. Es en este escenario donde la Policía de la Provincia de Córdoba asoma desbordada y huérfana de políticas preventivas para contener el acecho de la criminalidad. Hay que señalar que la Policía forma parte del Estado que, se supone, es el encargado de definir políticas en esa materia. Mientras tanto, hay episodios que reflejan una preocupante escalada. Hace tres meses, la Municipalidad de la ciudad de Córdoba habilitó un nuevo tramo de la Costanera, entre los puentes Sagrada Familia y Turín, a la altura de barrio Villa Urquiza. Sin embargo, los asaltos y ataques a conductores de automóviles y motos obligaron a interrumpir durante la noche ese trayecto, de unos dos kilómetros.Pero todo se hace en una atmósfera de confusión, más que de soluciones. Los agentes encargados de cortar el flujo de tránsito nocturno colocaron unos conos naranjas sobre la calzada y se retiraron, según pudo constatar este diario durante una recorrida por la zona.Luego, el subdirector de Seguridad Capital, Daniel Grigioni, se encargaría de agigantar el desconcierto. Dijo que la decisión de colocar conos se debió a que había "caballos sueltos" en ese tramo de la Costanera.Pero fue desautorizado de inmediato por el director del área, comisario general Sergio Gómez, quien argumentó que en realidad se trataba de una nueva política de control vehicular por parte del Comando de Acción Preventiva (CAP)."No son cortes de tránsito por inseguridad. Se colocan conos de un lado a otro de la calle para hacer control de tránsito", afirmó el comisario Gómez el pasado miércoles.Queda la sensación de que las explicaciones van y vienen, improvisadas, mientras las víctimas narran por los medios de comunicación experiencias espantosas. Hablan de delincuentes que arrojan piedras a los vehículos, cuando no balazos, para que los conductores detengan la marcha y asaltarlos.Otras zonas de la Costanera son igualmente críticas. Pero, en rigor, la inseguridad excede a ese tradicional recorrido.La Municipalidad deberá aportar lo suyo, comenzando por el mantenimiento del alumbrado público, y la Provincia, acertar con una política de seguridad ciudadana que brinde el clima de tranquilidad que los vecinos se merecen.

