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Revelaciones del censo 2008

La difusión de cifras del Censo Provincial 2008 revela que hay problemas estructurales en los que se avanzó, como en las necesidades básicas insatisfechas y la vivienda, pero resta un largo progreso.

30 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
Revelaciones del censo 2008

S in que se sepa muy bien por qué, exactamente dos años después de realizado y ante la inminencia del Censo Nacional 2010 -previsto para el 27 de octubre- comienzan a conocerse datos definitivos del Censo Provincial 2008.

Los censos trazan un mapa, son una foto del momento del objeto relevado, en este caso la provincia de Córdoba. Se presume que esos datos esbozan un cuadro de situación que permitiría orientar políticas de Estado tendientes a corregir falencias o a alentar áreas de desarrollo. Pero si esos datos llegan dos años después, pueden que nos estén mostrando una foto vieja y la realidad sobre la que podríamos operar ya no sea la misma. Entre la fecha de realización y de difusión, la economía provincial atravesó un período recesivo y luego uno de recuperación, con los cuales podría haberse modificado lo relevado.

Con todo, se van descubriendo algunas evoluciones sugestivas. Por ejemplo, una reducción de 2,4 por ciento en los hogares con necesidades básicas insatisfechas (NBI) entre 2001 y 2008. No deja de ser alentador que haya 68.791 cordobeses que ya no están dentro de ese índice, pero hay dos cuestiones que relativizan el optimismo. Por un lado, en 2008 todavía quedaban 324.317 personas que no lograban alcanzar ese umbral de dignidad. Por otro, la fecha con la que se realiza la comparación es la de una de las peores crisis económicas y financieras que haya padecido el país.

Algunos escalones más arriba de la pirámide social, el censo muestra también el retroceso en la calidad de vida de la clase media, que se expresa en las dificultades que este sector afronta a la hora de acceder a una vivienda propia. Según la muestra, en la provincia de Córdoba los hogares son cada vez más chicos y en casi dos de cada 10 que se constituyeron después de 2001, las personas tuvieron que quedarse a vivir en la casa de sus padres. Hay en esto una incidencia estructural de la desfavorable relación entre oferta y demanda. Con la tendencia de la población a concentrarse en zonas urbanas y ante la falta de una oferta adecuada -por principio económico- el acceso a la vivienda se encarece, como está sucediendo. Pero también deben contabilizarse, como factores explicativos, la escasez de créditos accesibles y la desaparición de organizaciones intermedias (cooperativas o gremios), que antes aportaban su infraestructura para paliar esas carencias. Es hora de que los gobiernos aceleren sus pasos no sólo en la difusión de sus censos sino también al analizar sus resultados y obrar en consecuencia. Vivienda y comida son dos derechos humanos básicos que la sociedad tiene la obligación de facilitar a todos sus integrantes.