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Política en las escuelas

En la provincia de Córdoba también se instaló el debate sobre la educación política en las escuelas, donde deben predominar los valores democráticos sobre el proselitismo partidario.

11 de septiembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Política en las escuelas

El debate sobre el proyecto de establecer el voto optativo a partir de los 16 años en las elecciones nacionales, provinciales y municipales ha llegado a Córdoba, aunque no con el tono confrontativo que alcanzó en la Capital Federal o en el Gran Buenos Aires. El ministro de Educación de la Provincia, Walter Grahovac, dijo no tener una posición tomada sobre el voto joven, aunque aclaró que está prohibido hacer proselitismo político o partidario en las escuelas públicas. Paralelamente, el jueves pasado, el senador nacional Luis Juez dialogó con chicos del Colegio Monserrat y anunció que seguirá visitando escuelas secundarias para consultar a alumnos y docentes sobre la iniciativa.Grahovac afirmó que la escuela pública está abierta a "cualquier autoridad política elegida por el voto popular que quiera favorecer la participación democrática y el compromiso ciudadano de los jóvenes", y a la vez precisó que esos valores son los que tratan de inculcar los profesores y directivos.Lo que no está autorizado es hacer proselitismo partidario, afirmó el ministro. También aclaró que si jóvenes de cualquier fuerza política se ofrecen para pintar una escuela, cortar pasto o desarrollar una actividad que demuestre compromiso solidario, no habrá ningún problema. Pero advirtió que si pretenden repartir volantes de la agrupación partidaria a la que pertenecen o dar charlas de adoctrinamiento político, el Gobierno provincial no estará de acuerdo con que esas acciones se desarrollen en el interior de las escuelas.Por ahora, en la provincia de Córdoba, el tema está planteado en términos poco virulentos, más allá del revuelo que causaron la visita de Luis Juez al Monserrat o la presencia de dirigentes de La Cámpora en la inauguración del jardín de infantes Monigotes de Colores, en barrio Müller.Es razonable que en un país donde la juventud fue una fuerza de choque durante la década de 1970, perdure este tipo de cautela o recelo en relación con el activismo político y la militancia a tan temprana edad.Lo ideal sería profundizar la formación de los adolescentes en los principios democráticos y republicanos de la Argentina. El problema es que, en medio de un debate sobre una posible nueva reforma constitucional y con el espacio político reducido a una opción binaria entre "amigos" y "enemigos", son esos mismos valores los que están en el centro del conflicto. En ese sentido, resulta difícil establecer qué significa una buena educación democrática en este momento de la historia argentina.Sin dudas en la definición del tipo de democracia que queremos está implicada la clase de educación política que necesitan los adolescentes para convertirse en verdaderos ciudadanos. Lo menos que se puede pedir es que el manual de consulta básico sea la Constitución nacional.