Temas del día:

Pensar para no sucumbir

La iniciativa “Pensar el agua” invita a reflexionar acerca de los distintos aspectos de un problema que tanto el Estado como la sociedad de Córdoba deben enfrentar de forma decidida.

11 de marzo de 2015 a las 12:01 a. m.
Pensar para no sucumbir

Nuestro suplemento Temas del domingo pasado sirvió de lanzamiento para una nueva iniciativa de este diario: "Pensar el agua" es el humilde homenaje que planteamos para las víctimas del temporal que ya ha marcado para siempre a nuestra provincia. "Pensar el agua" es una convocatoria a reflexionar sobre las inundaciones presentes y las sequías del pasado reciente, para imaginar cursos futuros de acción frente al cambio climático, de modo que las tragedias que nos conmueven estas últimas semanas no caigan en el olvido.Porque, como se ha dicho tantas veces y de maneras muy poéticas en ciertas ocasiones, los pueblos que olvidan sus dramas suelen estar condenados a revivirlos de manera periódica.Esta es nuestra realidad histórica. En 2000, un temporal asoló Villa Allende, Córdoba y otras localidades ubicadas al noroeste de la Capital. Hubo otro episodio similar en 2007. Y ahora, en 2015, hemos padecido un tercer fenómeno.Entre el primero y este, se realizaron importantes estudios para determinar "cartas de peligrosidad de inundación, erosión y anegamiento" de las zonas cercanas a los arroyos y ríos implicados. No sólo fueron ignorados por las distintas gestiones municipales que se sucedieron desde entonces, sino que, además, la traza urbana fue creciendo sobre los lugares señalados, con diferentes grados de riesgo en esos informes para varias localidades.Por supuesto, algo semejante puede decirse de las sequías extraordinarias que hemos enfrentado en años recientes. El efecto negativo de los incendios –intencionales o no–, la masiva deforestación y el cambio abrupto del uso del suelo en grandes superficies también han sido motivo de numerosos estudios que advirtieron sobre la necesidad de poner un freno y emprender medidas de reparación de los ecosistemas afectados.No podemos seguir desoyendo las advertencias científicas y técnicas. De nada nos sirve el conocimiento acumulado y la formación de recursos humanos altamente especializados en estos temas si actuamos de forma caprichosa, apenas movidos por la inmediatez de ciertos negocios que ponen en riesgo a cientos de miles de personas.En consecuencia, como también hemos informado, si existe un sistema que permite prever lluvias extraordinarias como la del 15 de febrero con anticipación suficiente para avisarle a la población y preparar las medidas de prevención, habría que discutir de inmediato su implementación experimental, para contar con más elementos que permitan apreciar su valor.Hoy, de cara al cambio climático, con su abrupto impacto sobre el ciclo de lluvias y sequías, la defensa de los ecosistemas y la planificación de los asentamientos humanos a mediano y largo plazo han dejado de ser una consigna de románticos y bohemios. Si no lo entendemos así, sucumbiremos frente a cada avatar de la naturaleza.