Pelota dividida
Pese a que al principio se anunció que el programa “Fútbol para Todos” no tendría costos para el Estado, lo cierto es que cada año insume un presupuesto mayor debido a razones cada vez más dudosas.
El Gobierno nacional decidió ampliar, una vez más, el presupuesto del programa Fútbol para Todos . La nueva partida extra es de 220 millones de pesos.
Si en lo que queda de 2014 no recibiera más dinero, totalizaría un gasto de 1.667 millones de pesos, lo que equivale a unos 4,5 millones de pesos por día para que los partidos de fútbol de primera y segunda división puedan ser vistos en canales abiertos.
Aunque se esté a favor de la medida, los montos mencionados exceden toda lógica. No sólo porque se trata de un gasto millonario para transmitir partidos de fútbol, sino porque la pregunta de sentido común que se impone es cuáles son los factores que determinan la necesidad de un aumento en el presupuesto asignado previamente.
Esto nos lleva, en busca de respuesta, a los dos problemas que el Gobierno se niega a reconocer: la inflación y la corrupción.
En agosto de 2009, cuando se lanzó el plan luego de quitarle la licencia de transmisión exclusiva con que contaba la sociedad conformada por el Grupo Clarín y Torneos y Competencias, se fijó un presupuesto anual de 600 millones de pesos. Pero en 2010, que fue el primer año completo en que funcionó Fútbol para Todos , el presupuesto fue de 854 millones de pesos.
En consecuencia, en cinco años, el costo del programa se ha incrementado en casi un ciento por ciento. Con todo, ¿por qué la infraestructura que hace posibles las transmisiones tiene un costo diario de 4,5 millones de pesos? ¿Qué resultados arrojaría una investigación como la que la Auditoría General de la Nación acaba de presentar sobre Aerolíneas Argentinas?
Porque recordemos que, cuando se presentó Fútbol para Todos , el Gobierno aseguró que el proyecto generaría ganancias que se destinarían a financiar la promoción de los deportes olímpicos. Nada de eso ocurrió, sino todo lo contrario.
Por motivos nunca aclarados, y por lo tanto jamás discutidos, el Gobierno prohibió la comercialización de publicidad para solventar el programa y lo convirtió en un espacio cerrado para su autopromoción y la denigración de las voces opositoras.
Algunos analistas han advertido que el año próximo se necesitarán unos dos mil millones de pesos y que reajustes presupuestarios como el de esta semana podrían guardar relación con la llegada de Marcelo Tinelli a la secretaría de comunicación de la Asociación del Fútbol Argentino. Además, en 2015 habrá elecciones y el campeonato de Primera División tendrá otra estructura.
¿Cómo se vinculan estos distintos elementos? ¿Hasta qué punto los clubes de fútbol no se han convertido en nuevos agentes sociales que tratan de seguir enchufados a la matriz del Estado para sobrevivir y hacer sus negocios, aunque deban admitir, a cambio, cierto nivel de corrupción que los vuelve partícipes necesarios?

