Temas del día:

Palabras insensatas

Los discursos de la Presidenta revelan falta de equilibrio en el análisis de la realidad, además de denuncias de supuestas conspiraciones, que no con­tribuyen a la solución de los problemas.

03 de octubre de 2014 a las 12:01 a. m.
Palabras insensatas

Los discursos de la Presidenta revelan falta de equilibrio en el análisis de la realidad, además de denuncias de supuestas conspiraciones, que no con­tribuyen a la solución de los problemas.

La presidenta Cristina Fernández pronunció el martes por la noche un fuerte discurso, que incluyó un diagnóstico desacertado sobre los reales problemas económicos y la denuncia de una supuesta conspiración externa e interna cuyo objetivo sería –dijo– desalojarla del poder.

Los aplausos de funcionarios y jóvenes militantes no pueden justificar ni el tono ni la gravedad de las afirmaciones vertidas por la jefa del Estado por cadena nacional.

Sostuvo que en el plano interno hay un complot en el que participan banqueros, empresarios y productores agropecuarios y que, según su análisis, tendería a debilitar la economía y lograr una devaluación del peso para licuar los últimos aumentos salariales.

Pero la pérdida de valor de la moneda nacional frente al dólar es fruto de la inflación registrada en los últimos meses, que licuó a los efectos de la devaluación realizada a principios de año.

Cualquier especulación sería imposible si no existieran las condiciones objetivas para apostar a una nueva depreciación del peso.

Los problemas económicos comenzaron mucho antes de que la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos dejara en firme, el 16 de junio último, el fallo del juez Thomas Griesa.

Por otro lado, el ataque despectivo a la figura del magistrado por parte de la Presidenta no es una señal del respeto que debe demostrar a figuras de otros poderes, aunque estas hayan fallado en contra de los intereses argentinos. Esa actitud alienta la aparición de conductas inapropiadas en el resto de la sociedad.

Tampoco las supuestas amenazas de un grupo de la Yihad islámica –que habrían sido proferidas a través de dos llamados telefónicos a oficinas policiales– merecieron un tratamiento serio en su momento. No hubo una completa información oficial sobre un tema tan grave como un eventual magnicidio. Esa amenaza habría estado relacionada con la amistad de Cristina Fernández con el papa Francisco, según afirmó la propia Presidenta en una entrevista.

Y para mayor confusión, en su último discurso la jefa del Estado dijo que ante cualquier hecho grave contra su persona las miradas no deben dirigirse “hacia el Oriente sino hacia el Norte”, sugiriendo así que existe un plan macabro diseñado por Estados Unidos.

La Presidenta debe recuperar el buen juicio para analizar los problemas que tiene la actual coyuntura, con indicadores de producción y consumo que retroceden mes a mes por causas ajenas a la pelea con los fondos buitre, aunque este conflicto también influya en forma negativa.

Es necesario que la cordura y la sensatez predominen en el uso de sus palabras, para enviar un mensaje de calma a una sociedad angustiada por la inseguridad, la suba de los precios y la caída en el empleo.