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Otro salvataje que genera dudas

Los países de la Eurozona han pergeñado un nuevo rescate para los más endeudados -Grecia, Irlanda y Portugal-, que es aconsejable recibir con menos euforia y más prudencia.

26 de julio de 2011 a las 12:01 a. m.
Otro salvataje que genera dudas

Tras horas y días de intensas negociaciones, la canciller de Alemania, Angela Merkel, y el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, se pusieron de acuerdo para conceder un nuevo salvavidas a Grecia, Irlanda y Portugal. Luego, en la cumbre celebrada el jueves último en Bruselas, la Eurozona –integrada por 17 de los 27 países miembros de la Unión Europea, UE– aprobó el acuerdo Berlín-París, ya que el riesgo de una cesación de pagos ponía en riesgo al grupo. Más allá del esfuerzo comunitario, el canje de bonos de la deuda pública por parte de organismos públicos e inversores privados no garantiza una salida exitosa. El default organizado, como lo llaman las agencias calificadoras de riesgo, prevé elementos más realistas que el primer salvavidas de plomo que se entregó a Grecia, Irlanda y Portugal, los cuales pagarán la nueva ayuda con intereses menores y la extensión a 15 años del plazo de amortización. Atenas ya había cancelado cuatro cuotas de los intereses del primer rescate y –con el nuevo salvavidas– no empezará a pagar las pesadas amortizaciones hasta 2015.Grecia dispone aún de un tramo de 45 mil millones del primer rescate y espera recaudar otros 30 mil millones con un duro programa de privatizaciones. Merkel ha insistido en que el sector privado, co-responsable de la crisis, debe contribuir aceptando una pérdida estimada en el 20 por ciento de sus tenencias en bonos helenos porque, con lógica teutónica, recuerda que sus bancos y financieras causaron parte del descalabro.Finalmente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) contribuiría con 60 mil millones a cambio de sus habituales recetas recesivas, en especial su exigencia de privatizar todos los bienes y servicios que el Estado operó en forma paranoica (déficit a tasas estadounidenses y corrupciones a tasas chinas).¿Grecia, Portugal, Irlanda, Italia y España, los países en delicado equilibrio al borde del abismo, comenzarán a salir del gigantesco laberinto que construyeron violando alegremente los límites de déficit fiscal y de endeudamiento soberano previstos en el Tratado de Maastricht? Queda por verse. La fiesta terminó, pero los sectores más sumergidos no están dispuestos a pagarla, ya que no fueron parte de las ganancias exageradas y de la corruptela generalizada. Más allá de las primeras reacciones optimistas, hay elementos que aconsejan menos euforia y mayor prudencia. El acuerdo servirá para sortear el verano europeo, que concluye a fines de agosto, pero no supone una salida exitosa a menos que existan mayores y mejores políticas en materia impositiva, fiscal y financiera. Argentina, que ya atravesó una crisis similar, debe sacar las propias enseñanzas, aunque sus efectos sobre nuestro país sean por ahora marginales. El déficit fiscal primario, que reapareció en nuestras cuentas públicas, obliga a un manejo prudente de su expansión y financiamiento.