No sólo falta agua
Hoy, el 80 por ciento de los vecinos de Salsipuedes no recibe agua a través de la red. No es agua, entonces, lo único que falta. También faltan responsabilidad, planificación y obras de infraestructura.
Los lagos de Córdoba tienen, este enero, menos agua que la registrada durante el mismo mes de los años anteriores. Y como son la fuente principal, cuando no única, de provisión de agua potable, por cada día de este tórrido verano descienden entre dos y cinco centímetros. Si bien se pronostican lluvias por encima de la media histórica para las próximas semanas y meses, de no cumplirse esta hipótesis se podría alcanzar el punto crítico muy pronto, ya que durante 2013 ha llovido, según las distintas zonas de la provincia, entre un 10 y un 30 por ciento menos de lo habitual. En este contexto, el dique La Quebrada, en las Sierras Chicas, se ha convertido una vez más en la postal que enciende las alarmas: ha alcanzado un nuevo récord negativo, ya que le faltan más de 14 metros para que el agua llegue a su vertedero.Recordemos que ese embalse fue creado para llevar agua a Río Ceballos, Mendiolaza y Unquillo, localidades que multiplicaron su población en la última década, mientras el dique disminuía su capacidad de acopio. El resultado es que en la actualidad sólo puede proveer de agua a Río Ceballos, y con ciertas limitaciones.A la par, la vecina Salsipuedes, que no cuenta con un río al cual construirle un dique, sufre el efecto combinado de dos procesos muy distintos: por un lado, sus capas de agua subterránea cada vez tienen menos líquido y algunos pozos directamente se han secado; por otro lado, el servicio de agua se basa en una red de distribución antiquísima, de modo que la falta de infraestructura denuncia aquí las históricas falencias de la gestión municipal, ya que el problema no es nuevo y se agrava verano tras verano.Hoy, el 80 por ciento de los vecinos de Salsipuedes no recibe agua a través de la red y son asistidos por camiones que, en el mejor de los casos, visitan cada casa una vez por semana.Y el agua que llega en esos camiones proviene del dique La Quebrada, lo que termina de cerrar este círculo vicioso.El municipio de Salsipuedes se defiende descargando en dos actores muy diferentes las responsabilidades: apunta a los vecinos que, dice, usan el agua de manera desaprensiva y no estarían dispuestos a modificar sus conductas, al mismo tiempo que advierte que las obras necesarias sólo se podrán encarar con una ayuda de la Provincia y/o la Nación, porque requieren de mucho dinero.Ambas cosas pueden ser relativamente ciertas, pero también es cierto que el municipio convalidó durante la última década un fuerte aumento de la población sin poder garantizar un servicio tan esencial como el agua.No es agua, entonces, lo único que falta. También faltan responsabilidad, planificación y obras de infraestructura.

